AirPods Pro: review a 1 semana.

Lo he comentado varias veces en mi blog: por años fui un fanático absoluto de Apple. Pero como suele pasar con las empresas creadas por un visionario, cuando este desaparece, el alma se va. Y con Apple, la partida de Jobs y luego la de su jefe de diseño el año pasado, eso mismo pasó: una manzana cada año más sosa; mientras Android y Google y Microsoft empiezan a dar pasos más y más firmes.

Por eso deje mi iPad y cambie al Samsung Tab S6. Y todavía no me arrepiento. Pero a la hora de cambiar mis AirPods (que obvio que a los 3 años estaban programados para dejar de funcionar bien), probé primero con unos Marley de madera espectaculares… pero no. No es solo cosa de sonido. Es cosa de comodidad. Y ahí los AirPods son los reyes. aunque no me apuraría tanto con los Pro.

Pero vayamos por partes: el primer y más notorio cambio de los AirPods Pro (y los comparo con los míos, que eran de primera generación), es que son un poquito más cortos y tienen una gomita en la punta, para la cancelación de ruido. Al probarlos, se sienten un tanto más incómodos. Los AirPods originales caben suavemente dentro de la oreja, pero estos nuevos van a presión con la gomita. Y eso es lo más difícil. Y es que probé los tres tamaños que vienen en la caja, e hice el demo de sonido de la aplicación, pero ninguno de los tres me quedó del todo cómodo. A los 10 minutos hasta son un tanto molestos. Y aunque presionando el bastón y pasando de modo transparente (cuando el micrófono externo hace que escuches el ambiente) a cancelación de ruido parece casi brujería, creo que el único momento donde realmente los preferiría a mis antiguos AirPods, es en un avión. En la normalidad de una charla por Zoom o viendo algo en mi tablet (que ojo que es android, y funciona perfecto; el único tema es tener un iPhone para programar que hace cada botón, al inicio); prefiero la comodidad de los antiguos. Más cómodos porque después de un rato ni me acuerdo que los tengo puestos, y más cómodos también porque sacarlos de la caja es mucho más simple. Lo leí varias veces pero ahora que lo probé en carne propia, me doy cuenta de que sacarlos de la caja es un cacho.

En segundo lugar (y esta es una discusión que tenido con varios Amigos, mal que mal es un gadget de 200 Lucas), el sonido está bien, pero tampoco es lo mejor que escucharás en tu vida. Podría decirse que son casi iguales que los AirPods antiguos, pero con la gomita el sonido lo escucharás más puro. Obvio. Hay varios videos de expertos hablando del Tema…

…y el resultado siempre es el mismo: No suenan increíble, pero el resto de specs hacen que se olvide un poco el asunto.

Al final del día, creo que me hubiera quedado con la segunda generación de AirPods normales. Pero el precio no es tan distinto, y esto se cargan inalámbricos como mi iPhone. Así que espero que la incomodidad de las gomitas sea algo pasajero y me acostumbre. Si es así, me parece un decente upgrade. La cancelación de sonido no es algo nuevo en la categoría, pero si se agradece en un gadget que está perfectamente conectado con tu Apple TV, tu Mac o incluso con tu tablet Samsung si sabes hacerlo. Es un buen upgrade. Decente. Solo decente. Solo apenas. Cómo nos ha estado acostumbrando la manzanita los últimos años.

Pagarías 200 Lucas por la comodidad de su forma, el bloqueo de sonido y la conexión perfecta con el ecosistema Apple? En pandemia, con zooms todo el día, un mes de bencina y tag me parecieron razonables. Normalmente? No sé. De verdad que no sé.

«Oye Siri… Dame con Google»

Ok, antes de empezar, algunos disclaimers dignos de mencionar:

  1. Si bien existen otros computadores como el HP Spectre o incluso el nuevo Microsoft Surface 6 que le hacen mucha pelea al Mac… todos usan Windows. El Mac usa Mac OS.
  2. No existe otro tablet como el iPad. Sorry. Convénzanme de lo contrario. Mándenme uno. No lo creo. iOS en parte. Apple en parte. No lo hay. Lo siento.
  3. Los AirPods son una maravilla. Livianos, pequeños, se cargan en su caja, reconocen el Apple Watch, el Mac, el iPhone y el Apple TV.
  4. Tampoco existe en otro ecosistema un Smart Watch como el Apple Watch. Y nótese que yo todavía tengo y uso el primero.

Dicho eso… Oye, Siri: que pena.

Cuando me llegó el tiempo de cambiar mi iPhone 6s, empecé en la búsqueda del sustituto. Claramente  el X, de ¡¡Un millón doscientos mil pesos en Chile!! no lo iba a ser. Así que me paseé por la tienda Samsung (Mmm nah), le eché una mirada al increíble Pocophone de Xiaomi… y la verdad hasta ahora el que más me convence es el Huawei P20 Pro. O su nuevo hermano el Mate 20 Pro… ¿Por qué? Porque la cámara es impresionante (@LeoPrieto me mostró las fotos que tomó de noche, y parecen una pila de retoques perfectos; hasta difícil de creer)… El precio, claramente también es increíble en comparación…

Pero Google Assistant? Wow.

A ver. Otro disclaimer: pensé que Shortcuts de Siri eran la solución a «Oye Siri, quiero que prendas las luces, MIENTRAS me pones música, MIENTRAS pones el mapa a la oficina, MIENTRAS escuchamos AC/DC…

Lo cierto es que el ecosistema Apple funciona muy mal con las luces de Hue. La música, si no es Apple Music, mejor olvídate. Y el mapa DEBE ser Apple (agh!!!). O sea, preso en el ecosistema Toc y egoísta de Apple.

Mientras, buscando en foros, encontré la manera de bajar el Google Assistant (básicamente, creé una cuenta de cero, hice creer que estaba en Estados Unidos con un VPN y… blablablá). Creando luego un shortcut: «Oye Siri… Ok Google», para invocar al asistente de Google. Que, además de apagarme las luces, abrir Waze, decirme el clima y mandar un mensaje a quien quiera, me pone AC/DC o la lista que quiera, en Spotify ¡O Apple Music!

Toma.

La decisión está clara: el Mac, el iPad, el Apple Watch y los AirPods no tienen hoy realmente una competencia… Pero miren el Huawei Mate 20 Pro y díganme si no dan ganas de decir… «Oye Siri… nos vemos en el iPad».

huawe_mate_20_pro_1.jpg

Mate P20 Pro. Como todos, tiene «notch»; pero también una cámara de 3 lentes. IA en las fotos. Un sistema de carga Qi inversa (AKA puedes prestar carga a otro smartphone con Qi)… y un sistema de huella ¡en la pantalla misma!

El futuro de la movilidad

ciudad del futuro blog ritalin.jpg

El auto es la segunda compra más grande de tu vida (si es que compras casa), lo tienes estacionado más del 90% del día; debes pagar estacionamiento, Tag, bencina, seguros… y, si eres maniático como yo, a lo menos un lavado semanal.

No es un buen negocio.

En los últimos años, me ha tocado asistir a seminarios y charlas sobre futurología donde el tema de las «Ciudades del futuro» y la movilidad son «el» tema en debate. Y hay especialmente dos grandes caminos que se ven en el horizonte. Ambos increíbles.

El primero, es el proyecto del Hyperloop, creado por Elon Musk (mister PayPal > Space X > Tesla > Boring Company, que en realidad es la compañía menos aburrida del planeta). Una idea que vi hace un par de años en el SXSW, y que al principio me pareció una locura sacada de un libro de Asimov. Lo impresionante del caso, es que ya es una realidad. Ya hay prototipos funcionando, y la idea de Mr. Musk es tener Hyperloops andando, para el público, en Mexico, Dubai y  Estados Unidos de aquí al 2020.

La segunda gran tendencia, y la más comentada de todas, es el transporte automatizado. Estuve en una charla de los creadores del proyecto de Google, y realmente es impresionante: un auto que hace más de 80 predicciones de los otros autos, peatones y posibles movimientos del auto por segundo. Si todos los autos fueran autónomos, el tráfico parecería más un banco de peces que otra cosa. Un flujo constante y conectado, como una red neuronal.

En esta premisa, sin embargo, me topé el año pasado con una mirada bastante radical. Tuve la suerte de participar de un meet&greet con Uri Levine, el creador de Waze, quien nos explicaba rápidamente su visión del futuro del transporte:

Me imagino un futuro en el que no le compras un auto a General Motors. Rentas el servicio de transporte, que es distinto. En la mañana, pides tu citycar de siempre, mientras tu señora pide su SUV de siempre para pasar a dejar a los niños al colegio. En la noche, en lugar de pedir el citycar, decides pedir un descapotable para salir a comer con tu mujer. Y el fin de semana, lo cambias a una Camper para irte a la montaña.

Tiene sentido, no? Para qué comprar un auto, si lo que necesitas es desplazarte. Claramente ambas tecnologias funcionan perfectamente unidas. ¿Te imaginas cuánto espacio util aparece en el momento en que las calles y carreteras son sólo peatonales? ¿Cuánto se achicarían las ciudades, los tiempos? ¿Cuánto mejoraría la calidad de vida?
En Ciudad de Mexico hay gente que demora hasta 2 horas de idea y 2 horas de vuelta a su casa -y si eres ciego, multiplícalo por dos. En un futuro próximo, esas 4 horas adicionales podrían ser usadas para disfrutar de alguno de los cientos de nuevos parques (tipo Highlines) que solían ser carreteras.

¿A quien no le gustaría estar en ese futuro?

El futuro de la ciencia (y del Storytelling)

Robert Wong es uno de esos tipos que envidias.
Creativo en el Google Creative Lab, su visión sobre cómo el «contar historias» (StoryTelling) ha evolucionado, y de cómo la tecnología puede hacernos pasar de la «Ciencia Ficción» a la «Ficción de la ciencia», donde todos somos creadores del futuro -o, como escuché decir hace un tiempo en el Ad Tech de NY: «el problema no es lo que se pueda inventar, sino que se nos ocurra algo para inventar»-… este video que les dejo hoy me llevó a la serie «El Futuro del Storytelling» de Charles Melcher que no se pueden perder.