Trabajo Remoto. 6 tips para no enloquecer (sobre todo si tienes niños chicos) 🙄

(Editado. Este post fue publicado primero en Marzo 2020)

Como si el Estallido Social, la guerra del crudo y el dólar a $850 no fueran suficiente tambaleo… ahora además llega el CoVid19. Una cepa que, debo reconocer, hasta hace unos días asumía que era medio inocua para la gran mayoría (Sobre 70 años, afírmate cabrito); pero que ayer alguien que vive en Asia me confirmó que es mucho más grave de lo que las autoridades han querido reconocer. Con muertes de treintones sanos y todo. Wow.

Mi solución? Dejar el escritorio principal a los niños y armar mi pequeño home Office en mi pieza. Con buena luz natural.

Lo que me recuerda -ya entenderán por qué-, la historia de un vecino que trabaja en una empresa de tecnología de manera remota. Pero remota pro: Oficina en su casa y todo. Y reuniones con suerte cada 3 semanas en la oficina real. Tanto así, que se mudó a Argentina hace ya varios años, y -según él, lo que me parece hilarante-, su jefe todavía no sabe. «Me sale más barato dos viajes al mes en avión que seguir viviendo en Chile». Toma.

¿Qué carajo tienen ambas cosas que ver? Con el Trabajo Remoto, po perro. Ya en mi oficina circulan protocolos de trabajo remoto, estamos todos subiendo las carpetas a la nube y asumiendo posición de choque. Ayer en Lima cerraron todos los colegios. Hoy, Lollapalooza pa la casa. Aunque eso, sin ser pitoniso se veía venir igual:

Por eso, y porque me parece un tema clave, y que se viene ahora mismo, les comparto algunos tips que tanto mi amigo como mi agencia nos han dado. Tomad nota:

  1. Todo en la nube. Siempre. Yo al menos tengo siempre esa cosa entre «toc» y síndrome de Rambo, de tener mis cosas ordenadas y en la nube. Todas las fotos de mi vida en Google Drive (gratis ilimitado, si no las pones en maxima resolución, sácate un dato); y OneDrive en la oficina porque usamos Office 365… que alegué cuando tuve que empezar a usar, pero que hoy amo. Porque revisas los documentos «en la nube», no usando la computación -literalmente la capacidad de computar- de tus aparatos. Hasta en el iPad de mi hija de 5 años (el reciclado del reciclado del reciclado) veo perfecto los ppt. El truco es poner en la nube TODO; y sincronizar solo una carpeta con las cosas que más usas en tu computador. Así, todo lo util está a mano y lo menos urgente, a un click.
  2. Reuniones Remotas. Skype for Business es el default de mi oficina. Pero hoy FaceTime y hasta Whatsapp hacen el truco. Si tienes mala señal, solo audio. Y si ya es mucho, una llamada y la presentacion por PDF para seguirla. Shao.
  3. Tu espacio para trabajar. En Octubre me tocó mucho trabajar de la casa… y lo odié. Porque no tengo un espacio para hacerlo; y porque mi hija de 5 años no puede entender que estoy trabajando y no viendo una película (disclaimer: para ella mi mac es para ver películas; y la entiendo. Asi que verme con uno en las piernas y que no la deje ver mi Call con Alemania, como que no le cuadra). Como sea, creo que la regla de oro de mi amigo es super util: Si la puerta está cerrada, estoy trabajando. No estoy. Si me quieren hablar, por teléfono. La puerta es mi oficina. Asi que considérame allá.
  4. Compartirte Wifi del celular.. Es un truco fundamental para el nómade del trabajo: Saber como conectar rápidamente tu teléfono al computador, y compartir internet. Y nononó queridos, ese «pendrive» de BAM de hace unos años, no sirve de nada. Porque es simplemente el mismo chip de celular. Donde vayas a trabajar, si no tienes conexión (léase: te vas al café de la esquina para que tu hija no te moleste y puedas trabajar), el «compartir internet» es clave. Y al menos con el Mac es super fácil, porque recuerda la red y no necesitas darle otro permiso.
  5. Horarios. Parece una tontera, pero es el problema más grave a la hora de enfrentarte al trabajo remoto: el hecho de que todos los demás también estén trabajando en remoto, suele convertirse en una chacota de horarios que te va a tener a ti, sobre todo si eres jefe, trabajando desde las ocho de la mañana hasta las dos de la mañana del día siguiente si no lo ordenas bien. La premisa simple es esta: el horario de trabajo remoto es exactamente el mismo que el horario de trabajo normal. Con almuerzo y todo. En mi caso, que trabajo en una industria creativa, es fundamental definir horarios de revisiones y que tu equipo sea muy riguroso con los tiempos. Trabajar remoto no es trabajar a medias, es trabajar de lejos. Parece un perogrullo, pero créeme que no lo es.
  6. Definiciones: qué y quienes. Porque no todos tienen acceso a wifi, buen computador o simplemente están en pleno de la crisis misma, es fundamental que también definamos quienes realmente van a trabajar remoto. Quienes cuentan con infraestructura, quienes pueden hacerlo; quienes necesitan hacerlo. Es muy dificil pimponear ideas de manera remota; pero no así armarlas. Para el 😯 tuvimos la «suerte» de haber sacado la idea de una campaña super importante, antes del cagazo. Y se trabajó su armado ese manera remota. Pero hay industrias, o tipos de trabajo, en los que definitivamente es preferible una pequeña junta, o de plano aplazar las entregas.

Muchas cosas obvias? Claro que si. Pero incluso lo obvio debe ser normado y revisado. Espero que esto les sirva para lo que, con mucha seguridad, será el tipo de trabajo apenas salga alguien en la tele con mascarilla y un «Breaking News» sobre la frente.

Crisis: Con C de Consumidor.

Está ruda la cosa en Chile. Obvio. Es cosa de prender la tele, preguntarle a Google (sí, notarán que me he ido alejando de Siri)… o simplemente escuchar en los pasillos cuantas ventas no se hicieron, cuantas tiendas se quemaron y cuantas pymes se fueron al hoyo desde el inicio del Estallido Social, para que se te paren los pelos de la nuca. Porque, ok, podrás estar de acuerdo o no con todo lo que pasa, pero lo cierto es que el desbarajuste (hablando netamente desde la microeconomía del ciudadano a pie)… está muy borrosa. Muy inestable.

Muy saltona.

Por lo mismo, no deja de impresionarme ese comportamiento automático de algunas marcas (o, para ser justos, de algunos CEOs o Gerentes de Marketing), ante la crisis. Ante esta crisis en particular. En pleno 2020. Porque les aclaro: empecé en esto a los 21, así que pasando apenas los 40s, ya tengo 20 años en el circo. Y me mamé la Crisis Asiática en el palco mismo. Recuerdo que en esa época el motto fue «Lo primero que cortamos en la época de crisis es el marketing»… Y así fue. Y todos corrían con el pelo incendiado por los pasillos.

En esa época mi mano apareció en todas partes, como la campaña del «Piensa Positivo» (que hicimos en McCann, aclaro; nada que ver con Lagos)… pero dejemos eso para otro Posteo. El asunto en cuestión era claro: Crisis, es baja de confianza. Y en baja de confianza, baja el consumo. Así que corta el marketing. Chán.

Pero volvamos. Eso fue a mediados de los 2000s. Por lo mismo, repito: ¿me estás diciendo que hoy, en la época de la «embajadora de marca» de 40,000 seguidores y fotos de bikini con tu producto; en la época de las funas masivas que parten con un meme… en la época de la indiferenciación más total y absoluta, con un Aliexpress vendiendo tu copia a One Dollar… vas a cortar tu única fuente de diferenciación?

La lógica de Ingeniero Comercial (el unico país con ese cargo, by the way), es «baja los costos al máximo». Si. Tiene sentido en tu libro de los 90s, en tu gurú pre burbuja punto com. Baja los costos y aguántate… Pero hay un pelo nuevo en la sopa. Uno grandote: ¿qué ofrece tu marca, tu producto, tu servicio, que no ofrezca tu competencia? Si tienes una respuesta power, Bring it on: saca el marketing. Como Huawei, que usa solo el 1% de su revenue en publicidad. Porque vende teléfonos puteros a 1/5 de un iPhone. ¿es ese tu caso?

Aaaah. Viste?

Ok. Saca el marketing. Y deja tu producto indiferenciado, totalmente commodity, en la misma góndola del resto de productos que, o bien tienen publicidad global en placements de series en Netflix (dato freak: en un estudio que vi esta semana, Texaco es la 4ta marca favorita de los chilenos en aceite de autos. ¡¡Texaco no se vende en Chile!!). Es una forma de irse rapidito.

O… haz lo que la lógica 2020 dice. Esa que va en contra de tu Kottler impreso en 1998: potencia tu mix de marketing. Robustece tu canal de venta. Con una mirada realmente diferenciada, y realmente enfocada en el consumidor y lo que le está pasando… Y vuélvete una marca realmente armada. Imprescindible. Una «Marca Ciudadana», como le llaman los amigos de Cadem.

«Las marcas ganadoras de los próximos 25 años, serán aquellas que logren anticiparse al cambio que viene y que incluyan en el corazón de su negocio la relación con la comunidad, superando como único propósito el maximizar el valor para sus accionistas»

Estudio Cadem «Marcas Ciudadanas». Enero 2020.

¿Si estás bajando las ventas, vas a echar al vendedor… o vas a darle más herramientas, repensándolas para ser realmente una de las pocas marcas que se atrevió a tener un compromiso real con la gente? ¿Vas a seguir tu libro vencido versión «Crisis asiática», o vas a apretar el acelerador para salir rápido del hoyo?

Es una época de intertidumbre. Estamos claros. Pero para la gente, también es una época de cambios. De esperanza. De una justicia que se viene. Y de nosotros, de ti, depende la decisión de darle a tu marca un cariz miedoso y de crisis… o uno de oportunidad, liderazgo y esperanza.

¿Qué va a ser?

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Cristián «Ritalín» León es Chief Creative Officer de MRM//McCann Santiago. Con innumerables premios de efectividad y creatividad en la región, ha sido Digital Advisor para Latinoamérica, asesor de marcas globales, Speaker y profesor de diplomados sobre publicidad integrada, innovación y tecnología en Chile, México, Perú y Colombia.