RTLN: Emprender post 40

Ha sido un viaje alucinante. Heavy. Incómodo. Triste. Un golpe al ego. Un salto al vacío.

Pero también ha sido un viaje inspirador. Motivante. Feliz. Con muestras de cariño, confianza y ganas que, la verdad, no me las esperaba. No tantas. Y me siento muy afortunado.

Tal como he contado más de una vez en mi podcast; y en este post surrealista de Linkedin que ya lleva más de 150,000 views, luego de 20 años trabajando en McCann Worldgroup, de practicante a redactor, director creativo, Digital Advisor de la región, DGC de MRM y hasta VP de McCann Santiago, me veo enfrentado a lo que, por años, era un norte borroso y necesario: pasar la barrera de los 40 y emprender. Porque claro, en mi linea de trabajo, es eso o ser regional (que en algún momento llegué a rechazar); o asociarte con alguien.

Hoy, me lancé.

Y es una mezcla muy loca de sensaciones. Libertad. Terror a lo desconocido (con 3 hijos y una señora que mantener, créeme que ese terror es muy, muy palpable)… pero también sabiendo que tengo la suerte increíble de trabajar en la suma de mis hobbies. Y que siempre he dado el 200%. Porque me gusta, y porque si no, no tiene sentido trabajar en lo que trabajo.

Así que todo esto partió con este tipo de muestras de afecto de mi jefe, mis colegas y mis clientes:

Mi segundo paso, fue tratar mi carrera, mis «próximos 20 años», como si de una campaña de marketing se tratara. Una buena campaña se hace cuando defines perfectamente el problema. Y el «problema de marketing» de mis próximos 20 años, es entender donde estoy. Donde está la competencia y, sobre todo, qué necesita la industria. Así que me asesoré con el gran Cristian Parrao, que además de ser el Headhunter digital más seco de la industria, es Coach. Y con él encontré mi diferencial. Mi camino. Mi FODA aplicado en mi propia vida. Y estén en este proceso o estén pensándolo, se los recomiendo. Porque uno trabaja para esos primeros 20 años. Para llegar arriba, lo más arriba posible… El problema es cuando llegas a los 35 años. Y de ahí, qué?

Mi tercer paso fue empoderarme y encontrar las herramientas que iba a necesitar. Primero, actualizando mis conocimientos de Growth Hack, metodologías ágiles y certificando mis conocimientos en Facebook y Google. Una burocracia que nunca hice antes, y que tenía que hacer. Para buena suerte, todo fue relativamente rápido. La suerte de trabajar en lo que te gusta; siempre actualizado más por hobby que por pega. Segundo, mapeando a mis colegas, mis partners y empresas con las que voy a seguir trabajando con la misma estricta ética de trabajo que me ha hecho conocido. Ni más, ni menos. Pero con un diferencial: ahora no estoy en un buque. Sino que en una lancha a motor. Mas liviano, más agil y, sobre todo, más rápido.

Así que recién ahi… el cuarto paso: la propuesta en sí.

Pincha el logo y ve mi propuesta de valor.

Si por años fui capaz de diseñarme a mi mismo como profesional, gracias a grandes mentores en mi vida, como Maribel Vidal, Pablo Walker, Sean McDonald, Nir Refuah y Martin Mercado; buscando excelencia de servicio, creativa, estratégica y efectiva, lo lógico es que ese es mi diferencial. No soy solo un creativo integrado. Fui el primer creativo éxitoso en lanzarse al lado digital. No para dejar el otro. Para unir fuerzas. Y en esa misma mirada, integrar servicio, negocio y creatividad. Escucho y entiendo a los clientes; y soy capaz de encontrar y conectar su valor, con lo que la gente necesita. Y no. No es un 360 ni un full service. Así que, luego de pensarlo mucho, lo definí como Full Stack Marketing.

Full Stack. Como en la programación y el desarrollo web. Y no me malentiendan: no hablo de hacer todo. Hablo de tener la cabeza estratégica y la capacidad creativa, para conectar luego con lo mejor de la industria. Y sí, al final es entregar un servicio completo… pero boutique. Realmente con cabezas senior y ejecución impecable, como sólo el estar metido al 100% en cada proyecto me permite hacer hoy. No el 5% que dicta el fee. Y en un formato liviano, simple y ubicuo, como los clientes tanto necesitan.

En la entrevista de Alejandro Godoy en «Emprender después de los 40», lo detalló un poco más

Así que estoy feliz… pero expectante. Claramente es una mala época para emprender. Pero también es una pésima época para las cosas como siempre han sido. Y, en ese empate; justo en ese momento, me toca sacar la cabeza del agua, cuchillo en los dientes y sonriéndole a mis próximos años. Con mariposas en la guata. Como tiene que ser.

Social by design

No me voy a seguir excusando por lo poco que estoy escribiendo en mi blog. Para qué; si está claro que mi cabeza anda a mil. Estar a cargo del cambio cultural de la agencia más grande de Chile es como para pedir que el mundo gire un poquito más lento para tener más horas en el día.
Lo que sí he hecho bastante, por lógica, es enfocarme en este cambio cultural. Como viene el mundo y hacia donde las marcas y las agencias deben apuntar. He estado dando charlas en Lima, yendo a Workshops en MedellínŠ y hay una palabra que me está encantando cada vez más: «Social by design«

Social, por diseño. O, como decía Steve Jobs, «Diseño no es como las cosas se ven. Diseño, es cómo las cosas funcionan».
Es difícil cambiar la forma de trabajo a un creativo que lleva 20 años en el rubro. Hacerle ver que ahora la gente es un canal más. Y que nuestra oportunidad no está solo en hacer una pieza genial, sino una pieza genial que te haga a TI hacer algo genial también. «Social by design».Hecho para que tú lo compartas. Lo vivas. Lo hagas tuyo.

Seguramente ya vieron el ultimo trabajo que hicimos para Coca-Cola, «El Taxi del Movimiento». Un experimento que ya lleva más de 1.4 millones de visitas, y que habla de ese nuevo rol de los publicistas: Crear productos, interacciones… Experiencias, que vayan más allá de la retórica.

Pensar desde la otra vereda. Desde la gente, no desde la marca.
Diseñado desde lo social. Diseñado desde lo que le importa a la gente.

Y es que, finalmente, la tecnología no es la solución. Es simplemente el papel sobre el que vas a dibujar.

Beauty -and geniality- inside.

Cuando me pasé al lado más «digital» de la publicidad, no lo hice porque me haya dejado de gustar hacer comerciales, los jingles ó los avisos. Tampoco porque ya no fuera bueno haciéndolo o me haya “cansado de la publicidad”. Simplemente vi el árbol meciéndose hacia un lado, y salté antes. Pensando, con justa razón, que para cuando el árbol estuviera ya en este lado, yo ya habría probado los “porrazos” antes de que hubiera mucha gente para verlo y reírse.

El tiempo, poco a poco, me ha ido dando la razón. Llevo 6 años en esto. En equipos integrados, hacer campañas memorables para clientes que se han atrevido a abrir su puerta a la gente… y ahora, de vuelta en McCann, ampliando el delivery de la agencia más grande de Chile, hacia una agencia Integrada desde los cimientos.

 

En todo este tiempo, siempre he notado que hay dos formas de ver la publicidad integrada: desde los digitales que empiezan a ver lo que hacen como Publicidad; y desde eso comienzan a integrar –un camino mucho más difícil, creo yo, porque vienen desde un lado más técnico y menos cercano a los gerentes de marketing,  acuñando conceptos como «Storytelling», que no es otra cosa que contar historias. Algo que hacemos en 30 segundos desde que la publicidad es publicidad-… y los otros. Los que vimos el mundo digital maravillados por las pantallas, desde lo «análogo»; y nos llevamos el Storytelling, la retorica y la facilidad de contar historias hacia el mundo binario. Un mundo un tanto más incomprendido, difícil y precario… pero que es el mundo donde viviremos tarde o temprano, así que la resilencia es una necesidad.

 

No es fácil hacer publicidad que no es publicidad. Salir de tu zona de confort, de tus 30 segundos y tu gráfica en El Mercurio para pisar terreno resbaloso y mutante. Dejar de pensar en retórica y canciones pegajosas, para meterte de verdad  (¡¡¡de verdad!!!) en la cabeza de la gente. En sus pasiones y necesidades.

Pensar en digital es pensar en tecnologías; pero pensar en Integracion es pensar en experiencias. Experiencias increíbles. Únicas. Que van más allá de una interrupción o algo que no te pedí.

 

Beauty Inside debe ser el trabajo más maravilloso que he visto en todo este tiempo. Creado por Toshiba e Intel, hizo que un problema de la marca (Intel; un chip que nadie ve), fuera parte del leitmotiv de la historia –contada por “capítulos”, por entregas; cual libro renacentista-: un tipo llamado Alex, con una extraña condición: despierta siendo siempre otra persona. A veces mujer, a veces hombre. A veces gordo, a veces guapo. Y esa «condición» tiene tatuado de manera tan sutil como genial, el «lo que importa va dentro» de Intel.

 

Pero ahi no queda todo. Y ahí está su genialidad: El solo hecho de que el tipo despierte siempre siendo alguien random, da pie para empezar a crear esta «experiencia» de la que hablo: y hacer de una película maravillosa, con actores de primer nivel, un fantástico casting global. Buscando a los «extras». Los «Alex» que pululan por toda la historia.

Una idea fantastica. Un «storytelling» brillante. Y un contenido brillante, que une la verdad de la marca, con una experiencia genial para la gente.