Sobre el éxito

Cuanta gente se mete a estudiar lo que los viejos le piden, o lo que «creen» que les va a dar plata, en lugar de seguir lo que les gusta hacer. Cuantas canciones no se compusieron, obras no se pintaron y libros no pudimos leer.

Y es que, al final, la matemática es super simple: Sea lo que sea que ames haciendo, si lo haces mucho más que el resto, te volverá mejor que el resto. Y el mejor en cualquier cosa, siempre es exitoso.

Hace más de 20 años tuve la suerte de recibir apoyo de mis viejos cuando les dije que, pese a mis 810 ponderados en la prueba, iba a estudiar Publicidad. La suma de mis hobbies.

El exito es esquivo, y no llega si lo buscas.

En cambio, si haces lo que amas, y amas lo que haces, un día te lo encuentras ahí, al lado tuyo mirándote en silencio mientras disfrutas tu miércoles cualquiera.

Qué tan alto quieres apuntar?

En un mundo diseñado (por nosotros mismos) para el exito, la acumulación y el show-off, con gente rompiéndose el alma para tener más y más y más… y, en terrible contrapunto, como espejo futurista de lo que te espera si «consigues» lo que quieres, historias en copy paste de hijos de millonarios drogadictos y quebrados (as in broken) Porque no saben que hacer con su vida, en un mundo en que ya nacieron «listos».

Es realmente ese el foco que queremos? Inevitablemente, me acuerdo de dos cosas: Primero, la tremenda cita de Mujica, que se ha vuelto una brujula en mi vida: «Tu no ganas plata. La plata la debes medir en cuánto tiempo de tu vida demoraste en ganarla. Tu compras cosas con tiempo de tu vida, que no vuelve!» ¿Darias 2 años de tu vida por un auto? Mucha gente en Chile pone hasta 4. Y me parece surrealista.

Luego, otra pieza de inspiración que, si fuera Shalper ya la hubiese impreso y enmarcado en mi pieza:

Tuve la suerte de darme cuenta del error, siendo bien chico. Con mi señora, con 27 años, ya nos habiamos comprado nuestro departamento de la vida y un auto cero kilometro (lo que significo, entre otras cosas, casi 5 años de penurias por endeudarnos como pelotudos)… Pero me quedo con esto: Al llegar al estacionamiento y apagar el motor, los dos sentados en este auto con olor a nuevo… nos miramos con cara de «Y esto era?»

Trabajando en multinacional casi toda mi vida, me topé con muchos especimenes con esa mentalidad. Gente fria, lejana, miope de su propia vida, que miraba su espejismo de exito hacia adelante sin darse cuenta de que han estado encerrados sus «mejores años» en salas de reuniones, comiendo sobrecitos de azucar para no desmayarse y seguir, viajando por el mundo sin ver a sus amigos ni familia; conociendo solo las salas de hotel de paises exoticos y maravillosos…

Mientras, la vida se les pasa por el lado.

Cuando fundé RTLN, me di cuenta de que tan importante como lo que quiero hacer y cuánto quiero ganar… es entender qué no quiero hacer y cuál es mi tope hacia arriba.

Parece raro, no? Por suerte, no lo es: Un estudio de hace unos años, confirmó esta teoría muy contracultura. Efectivamente mientras más ganas, eres más feliz… hasta cierto número. Los investigadores, en ese entonces, pusieron el numero en US$75,000. El mio se basa en experiencias:

1. No tener deudas (excepto el hipotecario o gastos fijos que pueda pagar siempre a fin de mes)

2. Vivir en un buen lugar, a nuestro gusto (en mi caso, una casa donde puedo vivir comodamente con mis perros y gatos, que tenga piscina, aunque sea pequeña -no para andar contandolo: amo las piscinas, amo el verano-.

3. Poder darles una buena educación a mis hijos.

4. Ganar lo suficiente como para salir a comer con la familia al menos una vez cada semana

5. Poder viajar al menos una vez al año de vacaciones, los cinco.

6. Tecnologia. Poder comprarme un celular de alta gama cada 2 años, que mis hijos tengan buenos computadores, etc.

Es la carta al viejo pascuero; pero si te das cuenta… es un tope. No quiero un lamborghini ni 3 casas ni vivir de las rentas. Que desperdicio tener un depto en la playa y saber que no se está usando; «obligado» a ir todos los fines de semana. Si me jubilo antes que mis amigos, voy a caminar por Santiago aburrido todo el dia?

Hoy, en cambio, me he dado el gusto de, en plena pandemia, decirle que no a proyectos que no me calientan, que no me acomodan o donde no me voy a sentir bien. Y, de vuelta, tomar proyectos quizas mal pagados, pero que «solvento» con otros que sí lo son. Un pseudo pro bono que me llena el alma.

El efecto laminitas (¡¡juntalas todas!!) lo tenemos pegado en el hipotálamo. Y es facil entrar en el juego. Mi invitación hoy es a respirar hondo, tomar un lápiz y un papel… y modelar tus 2, tus 5 y tus 10 años para el futuro… Sin dejar de mirar lo que tienes hoy. No vaya a ser que te perdiste a tus hijos por estar pensando en mejorarles un futuro… cuando todo lo que ellos necesitaban, eran tu presencia, hoy.

9 preguntas para empoderarte

1. ¿Quién/Quienes me importa/n más en la vida? 
2. ¿Cómo la/les puedo ayudar a ser más felices? 
3. Cuáles son mis metas más potentes? 
4. ¿Cómo me voy a sentir cuando las alcance? 
5. ¿Qué me hace sentir profundamente agradecido? 
6. ¿Cómo puedo mostrar más aprecio? 
7. ¿Qué es lo mejor de mi “ahora mismo”? 
8. ¿Cómo puede ser aún mejor? 
9. ¿Cuál es mi próximo paso?

RTLN: Emprender post 40

Ha sido un viaje alucinante. Heavy. Incómodo. Triste. Un golpe al ego. Un salto al vacío.

Pero también ha sido un viaje inspirador. Motivante. Feliz. Con muestras de cariño, confianza y ganas que, la verdad, no me las esperaba. No tantas. Y me siento muy afortunado.

Tal como he contado más de una vez en mi podcast; y en este post surrealista de Linkedin que ya lleva más de 150,000 views, luego de 20 años trabajando en McCann Worldgroup, de practicante a redactor, director creativo, Digital Advisor de la región, DGC de MRM y hasta VP de McCann Santiago, me veo enfrentado a lo que, por años, era un norte borroso y necesario: pasar la barrera de los 40 y emprender. Porque claro, en mi linea de trabajo, es eso o ser regional (que en algún momento llegué a rechazar); o asociarte con alguien.

Hoy, me lancé.

Y es una mezcla muy loca de sensaciones. Libertad. Terror a lo desconocido (con 3 hijos y una señora que mantener, créeme que ese terror es muy, muy palpable)… pero también sabiendo que tengo la suerte increíble de trabajar en la suma de mis hobbies. Y que siempre he dado el 200%. Porque me gusta, y porque si no, no tiene sentido trabajar en lo que trabajo.

Así que todo esto partió con este tipo de muestras de afecto de mi jefe, mis colegas y mis clientes:

Mi segundo paso, fue tratar mi carrera, mis «próximos 20 años», como si de una campaña de marketing se tratara. Una buena campaña se hace cuando defines perfectamente el problema. Y el «problema de marketing» de mis próximos 20 años, es entender donde estoy. Donde está la competencia y, sobre todo, qué necesita la industria. Así que me asesoré con el gran Cristian Parrao, que además de ser el Headhunter digital más seco de la industria, es Coach. Y con él encontré mi diferencial. Mi camino. Mi FODA aplicado en mi propia vida. Y estén en este proceso o estén pensándolo, se los recomiendo. Porque uno trabaja para esos primeros 20 años. Para llegar arriba, lo más arriba posible… El problema es cuando llegas a los 35 años. Y de ahí, qué?

Mi tercer paso fue empoderarme y encontrar las herramientas que iba a necesitar. Primero, actualizando mis conocimientos de Growth Hack, metodologías ágiles y certificando mis conocimientos en Facebook y Google. Una burocracia que nunca hice antes, y que tenía que hacer. Para buena suerte, todo fue relativamente rápido. La suerte de trabajar en lo que te gusta; siempre actualizado más por hobby que por pega. Segundo, mapeando a mis colegas, mis partners y empresas con las que voy a seguir trabajando con la misma estricta ética de trabajo que me ha hecho conocido. Ni más, ni menos. Pero con un diferencial: ahora no estoy en un buque. Sino que en una lancha a motor. Mas liviano, más agil y, sobre todo, más rápido.

Así que recién ahi… el cuarto paso: la propuesta en sí.

Pincha el logo y ve mi propuesta de valor.

Si por años fui capaz de diseñarme a mi mismo como profesional, gracias a grandes mentores en mi vida, como Maribel Vidal, Pablo Walker, Sean McDonald, Nir Refuah y Martin Mercado; buscando excelencia de servicio, creativa, estratégica y efectiva, lo lógico es que ese es mi diferencial. No soy solo un creativo integrado. Fui el primer creativo éxitoso en lanzarse al lado digital. No para dejar el otro. Para unir fuerzas. Y en esa misma mirada, integrar servicio, negocio y creatividad. Escucho y entiendo a los clientes; y soy capaz de encontrar y conectar su valor, con lo que la gente necesita. Y no. No es un 360 ni un full service. Así que, luego de pensarlo mucho, lo definí como Full Stack Marketing.

Full Stack. Como en la programación y el desarrollo web. Y no me malentiendan: no hablo de hacer todo. Hablo de tener la cabeza estratégica y la capacidad creativa, para conectar luego con lo mejor de la industria. Y sí, al final es entregar un servicio completo… pero boutique. Realmente con cabezas senior y ejecución impecable, como sólo el estar metido al 100% en cada proyecto me permite hacer hoy. No el 5% que dicta el fee. Y en un formato liviano, simple y ubicuo, como los clientes tanto necesitan.

En la entrevista de Alejandro Godoy en «Emprender después de los 40», lo detalló un poco más

Así que estoy feliz… pero expectante. Claramente es una mala época para emprender. Pero también es una pésima época para las cosas como siempre han sido. Y, en ese empate; justo en ese momento, me toca sacar la cabeza del agua, cuchillo en los dientes y sonriéndole a mis próximos años. Con mariposas en la guata. Como tiene que ser.

La importancia de la pasión.

De la biografia de Steve Jobs, por Walter Isaacson