Branding 2021: O el increíble poder de la Nostalgia

Hace muchos años, mi querida Maribel Vidal nos contó en plena presentación que la palabra «Recordar» viene de Re-Cordis: volver a pasar por el corazón. Nunca más lo olvidé. Que palabra tan bien diseñada. A su vez, me hizo «recordar» la famosísima escena de Mad Men con Don Draper mostrándonos el poder del recuerdo. El poder de la Nostalgia.

Te firmo que si tienes más de 30 años, lloraste con el final de Toy Story 3. Yo igual. A moco tendido. Fue inevitable. Porque te apretaron el botón de la nostalgia. Esa sensación de pérdida; de cosas amadas que ya nunca más serán.

Y eso? wow. Hace llorar.

O quizás es lo que algunos papers teorizan: que «todo tiempo pasado fue mejor» simplemente porque es una epoca segura. Una epoca que ya fue. Corte; se imprime. Un recuerdo plastificado e inmutable que, en su seguridad, nos hace anhelarlo y suspirar por él. 

¡Ah! Y a eso sumémosle además la vida más simple de cuando eramos chicos. 

Con todo esto en la cabeza, mirando el nuevo y maravilloso logo de Peugeot, y contrastándolo luego con el nuevo y maravilloso logo de Burger King (ambos casi idénticos a sus logos de los años 60s), no puedo dejar de sorprenderme ante tamaña genialidad: Apelar a la nostalgia. A mirar un logo y recordar (si eras gringo, claro está), cuando ibas con tu viejo al Burger King. O, para nosotros en Latinoamerica -sin BK sino hasta los 90s), ver el logo de Peugeot del auto de tu viejo. O tu abuelo.

Hace algunos años me tocó viajar a Vevey, Suiza, como parte de un «Dream Team» para crear la nueva campaña global de Nesquik. Yo iba para pensar, no para aplicar acá: con la ley de etiquetados, mi querido conejito Nesquik (creador de tantos recuerdos de mi niñez, pero también mi primer catapulta a la pseudo fama publicitaria, miren esto), no iba a seguir en Chile. Pero fui a trabajar para la campaña global. Y, finalmente, cuando esas ideas y brainstormings se convirtieron en campaña… venian acompañado de un logo donde, justamente, la Nostalgia (de los papás que tomaron Nesquik de chicos) era un eje central.

Es muy poderoso eso de volver a pasar por el corazón. 

Ese es el poder de la nostalgia. El poder de mirar algo hoy, pero estar viendolo realmente como en un espejo de doble fondo. Miras el logo del 2021… Pero son tu viejo, tu abuelo, tus recuerdos de niñez, seguros, cálidos y perfectos, quienes te saludan de vuelta. 

Querido Preroll de Youtube

Querido Preroll de Youtube:

Perdona mi franqueza. Pero ya viene siendo tiempo de que te pegues el alcachofazo que claramente en todo este tiempo no has sido capaz de pegarte: Tú no eres digital. No eres moderno. No eres parte del «marketing contemporáneo».

Perdona la franqueza.

¿O tu crees que si mi abuelo hubiera tenido un «Skip Ad» en su Bolocco en blanco y negro no lo hubiera apretado?
Exactamente, querido Preroll. Te crees tan digital… pero eres tan análogo.

Hoy no quiero que me interrumpan. Por eso pago por Youtube Red. No lo hago por el contenido basico y fome que tienen (lo unico decente, Cobra Kai, ya está en Netflix. Imaginate). Lo hago para hacerte Ghosting.

Pero que vas a saber tú qué es Ghosting. Si no sabes ni lo que es Engagement.

Y ni me hagas hablar de tu hermano ese que sale en los videos largos. A ti te escribo esta carta. A él, prefiero ni dirigirle la palabra.

Tú te crees que eres digital, pero eres terriblemente análogo. Porque te interpones entre mi y el unboxing que quiero ver, como cuando Raúl Mattas me ponía un tarro de Nescafé entre el show y yo. Eres una mención de Sabados Gigantes. Un billboard feo en la calle. Una «pausa» comercial.

Eres un ochentero, preroll de youtube.

Pero supongo que no es tan tu culpa. Que lo que realmente te pasa es que no te dieron bien el brief. Y eso, si que lo entiendo. Me ha pasado tantas veces. Quizás si en vez de interponerte entre ti y mi contenido, llegaras con el mensaje perfecto a la hora perfecta, hasta te haría un queque. Pero por lo pronto, querido Preroll… prefiero no verte y pagar US$14 sólo para no verte la cara.

Perdona la franqueza.

20 Cosas que he (re)aprendido en esta pandemia

  1. Que teniendo a tu familia sana, todo lo demás da un poco lo mismo.
  2. Que estando feliz, lo transmites. Y te va mejor en todo.
  3. Que, contrario a lo que muchos me dijeron, no existe el «no compartas lo que sabes». El conocimiento es finito, si te gusta lo que haces tu pasión es tu diferencial. No lo que sabes.
  4. Que tienes que ayudar para ayudar. No para recibir algo
  5. (Pero que no importa lo que hagas, se te va a devolver igual)
  6. Que existía mucha más gente a mi alrededor de la que veía, metido en mi computador.
  7. Que ahora, metido en mi computador, me junto con mucha gente más que antes.
  8. Que el Networking es para ayudar. No para figurar.
  9. Que no creo que vuelva a soportar un taco
  10. Que no creo que vuelva a soportar trasladarme por reuniones.
  11. Que no creo que vuelva a soportar no almorzar con los niños y jugar un rato antes de volver a trabajar.
  12. Que la unica forma de trabajar, es sintiendo que no lo es
  13. Que no creo que vuelva a soportar trabajar con gente poco motivada o alegona.
  14. Que no creo que vuelva a estar en una reunión donde, mínimo, haya una carcajada (ojo que mientras más arriba tu cliente, más necesita reírse).
  15. Que existe un mundo maravilloso sin intrigas ni maquinaciones.
  16. Que primero debes exigirte tú. Luego al resto.
  17. Que la mejor forma de hacer nuevos negocios, es haciendo. No diciendo.
  18. (… pero si hiciste algo bueno, ¡dilo, dilo, dilo!)
  19. Que el único responsable de tu vida y de tu carrera eres tú.
  20. Que la vida es un estado mental. (Esto lo sabía, pero no me lo estaba recordando lo suficiente)

Ser curioso. Una necesidad.

En algún momento de la vida el laboratorio dueño del Ritalin me mandó un «Cease and desist». Claro, @ritalin es una marca. Pero también mi «marca personal» desde que era practicante. Y con un par de correos y links, el asunto quedó zanjado. Gané. Fui el primero en meterme en Twitter, antes que ellos, así que me quedé con ese nombre. Y con el de Second Life (😒), algunos juegos y varias plataformas más. La razón? Me parece fundamental que como comunicadores, seamos curiosos. Nos metamos a las plataformas nuevas. Experimentemos. Y, como me ha pasado muchas veces, «nos caigamos antes que nos vean».

Hoy ando cagado de la risa haciendo estupideces en Tik Tok con mi hija de 5. Algunos los guardo en privado; otros, muy pocos, los subo. Cuarentón en Tik Tok? No, push. Perdóname: Marketero. Estoy trabajando, ya? (Ahora, que me encante mi trabajo es otra cosa).

Con los Podcasts pasa un poco lo mismo: Soy fanático de Joe Rogan y de The Vergecast desde hace muchísimos años. Con Copano mismo hicimos un Podcast para Ripley por ahí por el 2010. Y recién ahora agarra fuerte. Asi que recien ahora me lancé, desde justo la pandemia en adelante, con mi RitaCast. 28 capitulos y contando.

Pero es momento de seguir experimentando. Y desde el martes a las 19,00 sumo al RItaCast... el «RitaTube«. quizás sin sonido de estudio, y quizás bajándole la calidad al audio del Podcast que grabé a la par (claro, el podcast lo suelo grabar en mi walking closet; sonido perfecto, entre abrigos y chaquetas)… Pero es un experimento. Una prueba.

Como deberíamos acostumbrarnos a hacer siempre.

RTLN: Emprender post 40

Ha sido un viaje alucinante. Heavy. Incómodo. Triste. Un golpe al ego. Un salto al vacío.

Pero también ha sido un viaje inspirador. Motivante. Feliz. Con muestras de cariño, confianza y ganas que, la verdad, no me las esperaba. No tantas. Y me siento muy afortunado.

Tal como he contado más de una vez en mi podcast; y en este post surrealista de Linkedin que ya lleva más de 150,000 views, luego de 20 años trabajando en McCann Worldgroup, de practicante a redactor, director creativo, Digital Advisor de la región, DGC de MRM y hasta VP de McCann Santiago, me veo enfrentado a lo que, por años, era un norte borroso y necesario: pasar la barrera de los 40 y emprender. Porque claro, en mi linea de trabajo, es eso o ser regional (que en algún momento llegué a rechazar); o asociarte con alguien.

Hoy, me lancé.

Y es una mezcla muy loca de sensaciones. Libertad. Terror a lo desconocido (con 3 hijos y una señora que mantener, créeme que ese terror es muy, muy palpable)… pero también sabiendo que tengo la suerte increíble de trabajar en la suma de mis hobbies. Y que siempre he dado el 200%. Porque me gusta, y porque si no, no tiene sentido trabajar en lo que trabajo.

Así que todo esto partió con este tipo de muestras de afecto de mi jefe, mis colegas y mis clientes:

Mi segundo paso, fue tratar mi carrera, mis «próximos 20 años», como si de una campaña de marketing se tratara. Una buena campaña se hace cuando defines perfectamente el problema. Y el «problema de marketing» de mis próximos 20 años, es entender donde estoy. Donde está la competencia y, sobre todo, qué necesita la industria. Así que me asesoré con el gran Cristian Parrao, que además de ser el Headhunter digital más seco de la industria, es Coach. Y con él encontré mi diferencial. Mi camino. Mi FODA aplicado en mi propia vida. Y estén en este proceso o estén pensándolo, se los recomiendo. Porque uno trabaja para esos primeros 20 años. Para llegar arriba, lo más arriba posible… El problema es cuando llegas a los 35 años. Y de ahí, qué?

Mi tercer paso fue empoderarme y encontrar las herramientas que iba a necesitar. Primero, actualizando mis conocimientos de Growth Hack, metodologías ágiles y certificando mis conocimientos en Facebook y Google. Una burocracia que nunca hice antes, y que tenía que hacer. Para buena suerte, todo fue relativamente rápido. La suerte de trabajar en lo que te gusta; siempre actualizado más por hobby que por pega. Segundo, mapeando a mis colegas, mis partners y empresas con las que voy a seguir trabajando con la misma estricta ética de trabajo que me ha hecho conocido. Ni más, ni menos. Pero con un diferencial: ahora no estoy en un buque. Sino que en una lancha a motor. Mas liviano, más agil y, sobre todo, más rápido.

Así que recién ahi… el cuarto paso: la propuesta en sí.

Pincha el logo y ve mi propuesta de valor.

Si por años fui capaz de diseñarme a mi mismo como profesional, gracias a grandes mentores en mi vida, como Maribel Vidal, Pablo Walker, Sean McDonald, Nir Refuah y Martin Mercado; buscando excelencia de servicio, creativa, estratégica y efectiva, lo lógico es que ese es mi diferencial. No soy solo un creativo integrado. Fui el primer creativo éxitoso en lanzarse al lado digital. No para dejar el otro. Para unir fuerzas. Y en esa misma mirada, integrar servicio, negocio y creatividad. Escucho y entiendo a los clientes; y soy capaz de encontrar y conectar su valor, con lo que la gente necesita. Y no. No es un 360 ni un full service. Así que, luego de pensarlo mucho, lo definí como Full Stack Marketing.

Full Stack. Como en la programación y el desarrollo web. Y no me malentiendan: no hablo de hacer todo. Hablo de tener la cabeza estratégica y la capacidad creativa, para conectar luego con lo mejor de la industria. Y sí, al final es entregar un servicio completo… pero boutique. Realmente con cabezas senior y ejecución impecable, como sólo el estar metido al 100% en cada proyecto me permite hacer hoy. No el 5% que dicta el fee. Y en un formato liviano, simple y ubicuo, como los clientes tanto necesitan.

En la entrevista de Alejandro Godoy en «Emprender después de los 40», lo detalló un poco más

Así que estoy feliz… pero expectante. Claramente es una mala época para emprender. Pero también es una pésima época para las cosas como siempre han sido. Y, en ese empate; justo en ese momento, me toca sacar la cabeza del agua, cuchillo en los dientes y sonriéndole a mis próximos años. Con mariposas en la guata. Como tiene que ser.

Sácate el megáfono y ponte la máscara.

Un cambio global. Un freeze total. Y un balde de agua fría versión reality check a todas esas marcas cuyo «propósito» se les deshizo entre estornudos y puertas cerradas. Dejando al descubierto que, si solo me quieres vender algo, hablemos en el segundo semestre.

Les suena?

Mientras tanto, las verdaderas lovemarks (concepto gringo, strike one), esas con propósitos reales y altruistas, ven como su esfuerzo reditúa como nunca antes. Wom, la unica marca que pudo seguir hablando incluso con más fuerza que antes desde el 18 de Octubre, ve como el estallido social no es otra cosa que su propósito llevado a la calle. David contra Goliat. Que no te sigan cagando. Mientras los otros pseudo propositos de juntos somos mas, conectemonos o la actitud rockera, quedaron silenciados bajo amenaza de ser aprovechadores.

Corte a la lata chilena (y reciclada del 18) de Becker.

Corte a esto:

…La prueba absoluta de que la retórica también es un perfil de riesgo mortal durante el Covid19.

Logos separados. Retuécanos retóricos. Textos que pasan por delante de nuestras narices con un dejo a oxidado e irrelevante. A para de venderme y empieza a hacer cosas con sentido. Y no, no con sentido «salvemos a las ballenas». Que lo que vendes, que lo que dices y lo que yo quiero y necesito, se encuentren en la mitad.

Lo he comentado varias veces. Yo tuve suerte. Mucha suerte. Cuando tipo 2007 me encomendaron hacerme cargo de convertir la agencia de Marketing directo de McCann Worldgroup, en la agencia digital y de innovación, llegué a un lugar con el 1 a 1 clarísimo. De cartones y cartas y variables… pero con una teoría super relevante respecto a cómo hablar sin gritar. Por debajo de una puerta. Por teléfono. Y entender esa comunicacion mas al oído que con megafono, me hizo entender lo que significa realmente comunicar de manera relevante en la era digital. Sin textos flamboyantes ni gadgets ingeniosos.

Con sentido. Con propósito. Con algo digno que contar.

Hoy el mundo entero tiene una mascara encima. No hay forma de usar un megáfono. Las figuras reoricas nos rebotan mientras la vida y la familia vuelven a estar por sobre todo. Y muchos se preguntan cuando volveremos a la normalidad…

Pero yo creo que parte de la nueva normalidad, ya es un poquito de esto.

Hay dos conceptos que me descomponen: el Storytelling y el Storydoing. El primero, porque obviamente cualquier marca tiene que tener una narrativa. Un algo que contar. El segundo, más perogruyo aún, dice que las marcas deben hacer lo que dicen. Duh. No me diga.

Ah. Y strike 2 y 3 de conceptos gringos.

¿Qué es entonces la creatividad hoy? ¿Qué es la publicidad, o el marketing, post Corona Virus?

Creo que tiene mucho de eso. De bajar los decibeles y entenderte. No te puedo engrupir que no te conozco lo suficiente como para hablarte al oìdo, si nos llevamos llenando la boca con el Big Data desde el 2012. Y sí. Deberia conocerte. Y como deberia conocerte, debería hablarte solo a ti. Porque te hace sentido mi producto. Pero, por sobre todo, porque mi producto destaca contra el resto de papas iguales, pañales iguales y leches sin lactosa iguales… porque te hago sentido.

Porque soy capaz de responder tu «Y a mi qué».

Se acaba la retorica pelutoda. Aleluya. Pero eso no quita que no necesitamos más creatividad. Más ideas. Más innovación. Al contrario. Con un mundo que no compra más el bushshit (ufa, strike 4?), la «Data» (strike 5:Datos, gente. Datos)… es solo un lindo excel en attachment.

Data. Driven. Crativity. Creatividad como la ultima capa, la ultima milla, para marcas que te conocen. Que saben que es viernes y pagaron. Que son las 4 am y estas con insomnio en youtube. Que comenzaste una relación o que hace 3 años que no cambias tus anteojos.

La nueva publicidad no «publicita». La nueva publicidad se llama marketing agnostico. Integrado. Con datos vivos y chispeantes que conviertes en conversaciones relevantes. Alegres. Ingeniosas.

Para que, cuando todos nos saquemos las mascaras… hayamos aprendido a conversar a apenas unos centimetros de distancia.

Pd: En mi podcast, pueden escuchar en el capítulo 13 un poco más sobre este tema, y la post-publicidad. Link acá.

La peor de las epocas. La mejor de las epocas.

A lo dickens. Es el peor de los tiempos, es el mejor de los tiempos. Freeze global. Con gente «obligada» a mirarse al espejo, en su casa, con su familia y darse cuenta de que sus carretes, sus adicciones y su trabajolismo eran un sintoma y no la enfermedad real. Gente encerrada con su pareja reencotrándose. Con sus hijos. Con sus patios y su aquí y ahora. Sin edulcorante posible.

Gente que se da cuenta que odia su trabajo. Que no vale la pena el esfuerzo. Otros, al revés: con más ganas. Con empuje para seguir.

Gente ayudando a otra gente. Armando zoom para charlas gratis. Consejos gratis. Ayuda gratis. Gente que cree en el Dharma. En que todos somos uno, y que solo juntos/separados vamos a salir de esto. Gente, como yo, que ha optado por dejar de ver a sus viejos. A sus amigos. Encierro completo, total y consciente para que todos estemos bien.

Pero tambien es la peor de las epocas. La de las mascaras abajo. La de «me importa un pico todo el resto», con pelotudos escapando en helicopteros. «Vecinos» rayando autos de doctores y enfermeras porque «los pueden contagiar». Imbeciles comprando sin mascara en el Jumbo y paseandose por el parque como si no tuvieran una enfermedad mortal para mucha gente. Gente que tiene muy a lo lejos en su hipotalamo la palabra «Virus Mortal», pero prefiere subirle el volumen a la musica de su carrete. De su paseo. De sus 4K de siempre.

Para algunos de nosotros es una inesperada bendición. Luego de 20 años trabajando, viajando, matándome por hacer las cosas bien. Siempre enguyendo lo que viene. Lo que será. Para avanzar, avanzar, avanzar… Hasta que el mundo se detiene. Y me bota de mi pega. Y me dice: «Ya no puedes embolarte la perdiz. Ya no te dejé excusa para dar el siguiente paso en tu carrera. En tus proximos 20 años».

Hoy es la peor epoca para emprender. Es la mejor epoca para emprender. Porque, como una buena campaña integrada, no me quiero enamorar de la solución, sino que del problema. No me interesa definir lo que quiero hacer, sino lo que debo hacer. En qué puedo ayudar. En qué soy bueno ayudando. En qué sirvo

Es la peor epoca para no tener claro como definir mis 20 años integrando el on y el off. Trabajando con marcas globales. Dando charlas. Seminarios. Intentando mover la industria desde adelante. Pero tengo una idea. Muy en beta. Y un logo hecho en Google Slides hasta que me llegue mi mac (no, no creo que sea la tipografía)… Pero si tengo una definicion que le robo al Full Stack developer, porque por ahora me hace sentido.

Es la peor epoca para emprender. Pero también sé que es la mejor epoca para emprender… si el foco es ayudar. Porque de esto, no salimos solos.

Crisis: Con C de Consumidor.

Está ruda la cosa en Chile. Obvio. Es cosa de prender la tele, preguntarle a Google (sí, notarán que me he ido alejando de Siri)… o simplemente escuchar en los pasillos cuantas ventas no se hicieron, cuantas tiendas se quemaron y cuantas pymes se fueron al hoyo desde el inicio del Estallido Social, para que se te paren los pelos de la nuca. Porque, ok, podrás estar de acuerdo o no con todo lo que pasa, pero lo cierto es que el desbarajuste (hablando netamente desde la microeconomía del ciudadano a pie)… está muy borrosa. Muy inestable.

Muy saltona.

Por lo mismo, no deja de impresionarme ese comportamiento automático de algunas marcas (o, para ser justos, de algunos CEOs o Gerentes de Marketing), ante la crisis. Ante esta crisis en particular. En pleno 2020. Porque les aclaro: empecé en esto a los 21, así que pasando apenas los 40s, ya tengo 20 años en el circo. Y me mamé la Crisis Asiática en el palco mismo. Recuerdo que en esa época el motto fue «Lo primero que cortamos en la época de crisis es el marketing»… Y así fue. Y todos corrían con el pelo incendiado por los pasillos.

En esa época mi mano apareció en todas partes, como la campaña del «Piensa Positivo» (que hicimos en McCann, aclaro; nada que ver con Lagos)… pero dejemos eso para otro Posteo. El asunto en cuestión era claro: Crisis, es baja de confianza. Y en baja de confianza, baja el consumo. Así que corta el marketing. Chán.

Pero volvamos. Eso fue a mediados de los 2000s. Por lo mismo, repito: ¿me estás diciendo que hoy, en la época de la «embajadora de marca» de 40,000 seguidores y fotos de bikini con tu producto; en la época de las funas masivas que parten con un meme… en la época de la indiferenciación más total y absoluta, con un Aliexpress vendiendo tu copia a One Dollar… vas a cortar tu única fuente de diferenciación?

La lógica de Ingeniero Comercial (el unico país con ese cargo, by the way), es «baja los costos al máximo». Si. Tiene sentido en tu libro de los 90s, en tu gurú pre burbuja punto com. Baja los costos y aguántate… Pero hay un pelo nuevo en la sopa. Uno grandote: ¿qué ofrece tu marca, tu producto, tu servicio, que no ofrezca tu competencia? Si tienes una respuesta power, Bring it on: saca el marketing. Como Huawei, que usa solo el 1% de su revenue en publicidad. Porque vende teléfonos puteros a 1/5 de un iPhone. ¿es ese tu caso?

Aaaah. Viste?

Ok. Saca el marketing. Y deja tu producto indiferenciado, totalmente commodity, en la misma góndola del resto de productos que, o bien tienen publicidad global en placements de series en Netflix (dato freak: en un estudio que vi esta semana, Texaco es la 4ta marca favorita de los chilenos en aceite de autos. ¡¡Texaco no se vende en Chile!!). Es una forma de irse rapidito.

O… haz lo que la lógica 2020 dice. Esa que va en contra de tu Kottler impreso en 1998: potencia tu mix de marketing. Robustece tu canal de venta. Con una mirada realmente diferenciada, y realmente enfocada en el consumidor y lo que le está pasando… Y vuélvete una marca realmente armada. Imprescindible. Una «Marca Ciudadana», como le llaman los amigos de Cadem.

«Las marcas ganadoras de los próximos 25 años, serán aquellas que logren anticiparse al cambio que viene y que incluyan en el corazón de su negocio la relación con la comunidad, superando como único propósito el maximizar el valor para sus accionistas»

Estudio Cadem «Marcas Ciudadanas». Enero 2020.

¿Si estás bajando las ventas, vas a echar al vendedor… o vas a darle más herramientas, repensándolas para ser realmente una de las pocas marcas que se atrevió a tener un compromiso real con la gente? ¿Vas a seguir tu libro vencido versión «Crisis asiática», o vas a apretar el acelerador para salir rápido del hoyo?

Es una época de intertidumbre. Estamos claros. Pero para la gente, también es una época de cambios. De esperanza. De una justicia que se viene. Y de nosotros, de ti, depende la decisión de darle a tu marca un cariz miedoso y de crisis… o uno de oportunidad, liderazgo y esperanza.

¿Qué va a ser?

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Cristián «Ritalín» León es Chief Creative Officer de MRM//McCann Santiago. Con innumerables premios de efectividad y creatividad en la región, ha sido Digital Advisor para Latinoamérica, asesor de marcas globales, Speaker y profesor de diplomados sobre publicidad integrada, innovación y tecnología en Chile, México, Perú y Colombia.

El low-think del low-cost

Te hago unos zapatos. Increibles. Te saco la huella exacta de tu pie, trabajo a mano por una semana completa el cuero, las tintas, la suela y los puntales. Y te cobro 400 lucas por unos zapatos para toda la vida.

No te gusta? Ok. Anda al supermercado y compra unos zapatos genericos y de dudosa calidad, cero cuero, por unas 20 lucas.

Son los dos espectros maximos de una industria que en algo se parece a la publicitaria. Tenemos artesanos que hacen maravillas con su wacom y sus camaras. Expertos en materias primas que cambian cueros y tintas por talentos y tecnologías… y con una tremenda diferencian: nadie entra a tres zapaterias para «licitar»: hazme un par de zapatos, pasamelos gratis (gratis!) y luego, con los tres pares en mano, elijo a quien le pago. Y me quedo con los otros dos.

La industria creativa no es eficiente. Por definicion. Si buscas eficiencia en los procesos, buscalo en cómo armas los mails, cómo se entregan los originales. Pero nadie pone las manos al fuego por llegar a tiempo con una genialidad dn exactamente 10 horas. Es imposible.

Asi que hoy, estamos en una debacle que se monta desde dos angulos: los clientes pagan por hora (literalmente me he tenido que sentar con el equipo a calcular (?) cuantas horas requiere un posteo o un tweet; pero exigen por valor. Auch. Y por otro lado, pequeñas agencias, muy livianas en formato -desde publicistas recien salidos de la universidad hasta patrones de fundo que sólo traen y explotan practicantes para no pagar casi nada- que entran a pelear contra las mas grandes. Y, extrañamente, esa pelea se da.

Hace unos años, era impensable que en la misma licitación entrara un BBDO, un McCann… y un Pepito y Asociados. Hoy, la perdida de sentido de valor y, concedamos, la perdida de valor intrínseco de algunas multinacionales (que no se han actualizado, no han cambiado su modelo de negocio o ambas) convierte el mundo publicitario en un campo de batalla de todos contra todos. Ahora cualquiera te googlea un estudio global de los millennials. Cualquiera te muestra lo ultimo de Cannes.

Pero finalmente el problema no está ahi. Al contrario. Es clave ese tiron de orejas para realmente retomar el valor de las multinacionales, su diferencia real ante ese cobro. El problema es que mientras pasa esto, clientes se malacostumbran con otros mini actores, a no pagar retoques. No pagar fotos. No pagar por el trabajo.