Qué tan alto quieres apuntar?

En un mundo diseñado (por nosotros mismos) para el exito, la acumulación y el show-off, con gente rompiéndose el alma para tener más y más y más… y, en terrible contrapunto, como espejo futurista de lo que te espera si «consigues» lo que quieres, historias en copy paste de hijos de millonarios drogadictos y quebrados (as in broken) Porque no saben que hacer con su vida, en un mundo en que ya nacieron «listos».

Es realmente ese el foco que queremos? Inevitablemente, me acuerdo de dos cosas: Primero, la tremenda cita de Mujica, que se ha vuelto una brujula en mi vida: «Tu no ganas plata. La plata la debes medir en cuánto tiempo de tu vida demoraste en ganarla. Tu compras cosas con tiempo de tu vida, que no vuelve!» ¿Darias 2 años de tu vida por un auto? Mucha gente en Chile pone hasta 4. Y me parece surrealista.

Luego, otra pieza de inspiración que, si fuera Shalper ya la hubiese impreso y enmarcado en mi pieza:

Tuve la suerte de darme cuenta del error, siendo bien chico. Con mi señora, con 27 años, ya nos habiamos comprado nuestro departamento de la vida y un auto cero kilometro (lo que significo, entre otras cosas, casi 5 años de penurias por endeudarnos como pelotudos)… Pero me quedo con esto: Al llegar al estacionamiento y apagar el motor, los dos sentados en este auto con olor a nuevo… nos miramos con cara de «Y esto era?»

Trabajando en multinacional casi toda mi vida, me topé con muchos especimenes con esa mentalidad. Gente fria, lejana, miope de su propia vida, que miraba su espejismo de exito hacia adelante sin darse cuenta de que han estado encerrados sus «mejores años» en salas de reuniones, comiendo sobrecitos de azucar para no desmayarse y seguir, viajando por el mundo sin ver a sus amigos ni familia; conociendo solo las salas de hotel de paises exoticos y maravillosos…

Mientras, la vida se les pasa por el lado.

Cuando fundé RTLN, me di cuenta de que tan importante como lo que quiero hacer y cuánto quiero ganar… es entender qué no quiero hacer y cuál es mi tope hacia arriba.

Parece raro, no? Por suerte, no lo es: Un estudio de hace unos años, confirmó esta teoría muy contracultura. Efectivamente mientras más ganas, eres más feliz… hasta cierto número. Los investigadores, en ese entonces, pusieron el numero en US$75,000. El mio se basa en experiencias:

1. No tener deudas (excepto el hipotecario o gastos fijos que pueda pagar siempre a fin de mes)

2. Vivir en un buen lugar, a nuestro gusto (en mi caso, una casa donde puedo vivir comodamente con mis perros y gatos, que tenga piscina, aunque sea pequeña -no para andar contandolo: amo las piscinas, amo el verano-.

3. Poder darles una buena educación a mis hijos.

4. Ganar lo suficiente como para salir a comer con la familia al menos una vez cada semana

5. Poder viajar al menos una vez al año de vacaciones, los cinco.

6. Tecnologia. Poder comprarme un celular de alta gama cada 2 años, que mis hijos tengan buenos computadores, etc.

Es la carta al viejo pascuero; pero si te das cuenta… es un tope. No quiero un lamborghini ni 3 casas ni vivir de las rentas. Que desperdicio tener un depto en la playa y saber que no se está usando; «obligado» a ir todos los fines de semana. Si me jubilo antes que mis amigos, voy a caminar por Santiago aburrido todo el dia?

Hoy, en cambio, me he dado el gusto de, en plena pandemia, decirle que no a proyectos que no me calientan, que no me acomodan o donde no me voy a sentir bien. Y, de vuelta, tomar proyectos quizas mal pagados, pero que «solvento» con otros que sí lo son. Un pseudo pro bono que me llena el alma.

El efecto laminitas (¡¡juntalas todas!!) lo tenemos pegado en el hipotálamo. Y es facil entrar en el juego. Mi invitación hoy es a respirar hondo, tomar un lápiz y un papel… y modelar tus 2, tus 5 y tus 10 años para el futuro… Sin dejar de mirar lo que tienes hoy. No vaya a ser que te perdiste a tus hijos por estar pensando en mejorarles un futuro… cuando todo lo que ellos necesitaban, eran tu presencia, hoy.

Deepfake: Deep yes.

El Deepfake es la tecnología que, usando Machine Learning, es capaz hoy de ponerle a cualquier video, otra cara. El año pasado pasó al mainstream con el video sensación: Jim Carey suplantando la cara de Jack Nicholson en el clásico El Resplandor. Una locura:

El tema es que, de no ser por estas pruebas impresionantes y uno que otro video de políticos diciendo cosas que claramente no pudieron decir (pero lo hacen; el Deep Fake, como su nombre indica, puede llegar a ser increíblemente real), la tecnología sorprendía por su alcance… Hasta que hoy sale esto. Y, creo yo, lo cambia todo:

Y es que se ha teorizado tanto de los «actores IA» (sorry pero la princesa Leia en 3D sigue pareciéndome una porquería), y la capacidad cada vez más cercana de ver «estrenos» con Charlie Chaplin o actores icónicos muertos hace décadas… Pero ayer aparece esto, y claro que tiene mucho más sentido. Ghost Actors. Actores que, como los hombres en spandex verdes, sean capaces de prestar su cuerpo y actuación a otros actores. Actores recordados. O, como en este caso alucinante, actores anatómicamente parecidos al protagonista.. pero 30 años más joven.

Alucinante. Y de seguro que comienza un debate potente. Porque, no sé tu… pero yo prefieriría mil veces ver a «Harrison Ford joven» en una precuela de Indiana Jones o, tal cual, Solo.

O sea, wow. Estoy dispuesto a ver Solo de nuevo, si ahora e Harrison Ford quien actúa en ella.

El poder de la tecnología.

Distanciamiento social vs Acercamiento Consciente

La pandemia blablablá, la forma de relacionarnos blablablá y las reuniones blablablá. No les voy a dar la lata con lo que todos estamos viviendo y sintiendo. Por primera vez ¿en la historia? el mundo entero está alineado en miedos, anhelos y problemas. Todos encerrados. Todos lejanos… Pero también, en cierta forma, más cerca que nunca.

Mucho hablamos de la «distancia social» (que en realidad es sólo físico; con varios Zooms, Teams o Meets cada día), pero no sé si le estamos tomando el peso al vaso medio lleno: la manera en la que, primero, nos estamos acostumbrando a una forma de relacionarnos que ya pasó hace rato la regla de los 21 días, con la muerte súbita y total de esas «reuniones que eran para mail» y los desplazamientos de 1 hora para meetings de 30 minutos… y algo que me he dado cuenta con el correr de los días (¡y meses!). Algo que he bautizado como Acercamiento Consciente. Que, más que el antónimo al Distanciamiento Social, es un bonito efecto secundario.

Tuve la buena (y mala) suerte de convertirme en jefe super chico. A los 30 años ya era Director General Creativo de MRM. Y cuando eso pasó, uno de mis tíos, entonces Gerente General de una clínica, me comentó entre las felicitaciones que, lamentablemente, también me daba la bienvenida a la «Soledad del jefe». Nadie invita al jefe a los cumpleaños. Nadie es tan abierto ni cercano con el jefe. En ese entonces, aprendí rápidamente lo que era estar en mi linda y luminosa y cómoda oficina… almorzando solo. Sin salir, para no mirar la ventana mientras comía en algún lugar.

Estar encerrado en mi oficina, me creó también la necesidad de, conscientemente, acercarme al equipo. Salir del encierro. Evitar la modorra de la pantalla. Llamar a amigos. Ser, conscientemente, más social. O sucumbir a esa terrible nueva realidad de la «Soledad del Jefe».

Al salir de McCann y comenzar mi camino al emprendimiento (que ya he compartido bastante en mi Podcast), justo en época de pandemia, ese sentimiento y esa necesidad volvieron a aflorar más fuerte que nunca. Primero, por la necesidad de entender donde estaba. Con quienes contaba. Como empezaba «mis próximos 20 años». La conexión, la necesidad de mi red de apoyo, se volvieron vitales, y fundamentales, en lo que un mes más tarde se volvió mi «Nuevo Ritalin«, como tan bien le llama mi coach. Corte a dos meses más tarde… dándome cuenta de lo importante que ha sido para mi el proceso y el diseño de conexiones clave en mi vida social, emocional y profesional.

El lado luminoso del distanciamiento físico, si tú también te das cuenta y te preocupas de hacerlo, es este «Acercamiento Consciente». Hoy ya puedo decir orgulloso que tengo 5 clientes con los que estoy haciendo proyectos que me tienen feliz, realizado y muy motivado… ¡y con 3 de ellos jamás he estado fisicamente en la misma sala! Y si hoy me preguntas si la pandemia me tiene aburrido de la soledad, no sabría de qué soledad me hablas. Porque evitando la «Soledad del Jefe», aprendí a agendar, obligarme, diseñar, conscientemente, cómo no volverme una persona aislada y sola y amargada. Y hoy, en plena pandemia, seguí de largo con esa costumbre, que me tiene hoy hablando con muchísima gente. Conectado como nunca. Conectado como siempre.

Va a sonar feo desde mi privilegio, pero soy también consciente de él y doy gracias todos los días por ello: hace unos días hablaba con mi señora sobre lo que ha hecho la pandemia por nuestra familia, y más allá de mi hijo adolescente que echa de menos a la polola y los carretes; o la mala forma con que los colegios pueden armar las clases para una niña de 5 años, este período nos ha unido más como familia. Disfrutando un aperitivo sabor sábado un miércoles cualquiera; con la bendita ubicuidad de no perder ya dos horas al día en desplazamientos o cerrar mi computador un rato y tirarme al suelo con mi hija y nuestras mascotas para jugar un rato. Encerrados cocinando, jugando juegos de mesa y aprovechando y disfrutando la casa a full. En paralelo, el Acercamiento Consciente me ha mantenido unido con amigos en Happy Hours de varias horas, Bingos familiares (gran dato: «Cartones de bingo» en la Appstore y alguno que tenga un bingo físico para ser el anfitrión) y tantos nuevos amigos por los grupos de Whatsapp y las charlas diarias, que pareciera surrealista decirlo.. pero gracias a la pandemia, me siento más acompañado que antes.

Como ya he hecho costumbre en mi Podcast, quiero dejarles algunos tips, algunos consejos accionables que he aprendido en el camino, para un buen Acercamiento Consciente:

  1. Agéndalo. Esto se diseña. No pasa solo. Ponlo en tu calendario, literalmente: una o dos horas al día para conectarte con al menos 2 o 3 personas. Puede ser un ex cliente, un pariente con el que no hablas hace rato, o un amigo. Hazlo costumbre. Hazlo parte de tu calendario y respétalo.
  2. Participa. Busca grupos de Whatsapp, charlas o clases donde no solo aprendas, sino que también puedas aportar en la conversación. Es bueno para el ego y para actualizarte. Te obliga a pensar y tener una participación activa. ¿Alguna pregunta? Sí. Siempre trata de hacer alguna. Generar debate. Compartir posturas.
  3. Ten una agenda. Cuando me conecto con alguien, siempre trato conscientemente de tener una «agenda»: o bien ayudar, o bien recibir ayuda. Crea y cultiva ese flujo eterno. Es como el «yo pago el almuerzo». Eso obliga a seguir el flujo. A hacer un segundo almuerzo para pagar el anterior; y así.
  4. Cree en el Dharma. Alguna vez alguien me dijo esta pelotudez: «Tu problema Rita, es que eres muy buena persona. No puedes llegar tan arriba siendo una buena persona». Apenas escuché eso, supe que no quería seguir tratando con este tipo de personas. Y corroboré por enésima vez en estos días que la gente más exitosa que conozco, es también la más dispuesta a ayudar. Sí existe el almuerzo gratis. Sí existe la ayuda desinteresada. Porque esa misma ayuda desinteresada a mi mismo me ha hecho sentir en deuda, y la pago. Porque quiero. Porque se siente bien. Conéctacte con gente para ayudarla, para aportar. Y el universo te va a traer de vuelta eso por diez veces. Comprobado.

Ahora cierra tu computador, toma una hoja y un lápiz y date 5 minutos para pensar donde estás hoy respecto a tu Acercamiento Consciente. A quien le debes una llamada. A quien podrías ayudar. Quien podría ayudarte a ti. Y comienza el ciclo. Hoy, si lo quieres, puedes estar más conectado que nunca. Y no parar de estarlo nunca más.

Trabajo Remoto. 6 tips para no enloquecer (sobre todo si tienes niños chicos) 🙄

(Editado. Este post fue publicado primero en Marzo 2020)

Como si el Estallido Social, la guerra del crudo y el dólar a $850 no fueran suficiente tambaleo… ahora además llega el CoVid19. Una cepa que, debo reconocer, hasta hace unos días asumía que era medio inocua para la gran mayoría (Sobre 70 años, afírmate cabrito); pero que ayer alguien que vive en Asia me confirmó que es mucho más grave de lo que las autoridades han querido reconocer. Con muertes de treintones sanos y todo. Wow.

Mi solución? Dejar el escritorio principal a los niños y armar mi pequeño home Office en mi pieza. Con buena luz natural.

Lo que me recuerda -ya entenderán por qué-, la historia de un vecino que trabaja en una empresa de tecnología de manera remota. Pero remota pro: Oficina en su casa y todo. Y reuniones con suerte cada 3 semanas en la oficina real. Tanto así, que se mudó a Argentina hace ya varios años, y -según él, lo que me parece hilarante-, su jefe todavía no sabe. «Me sale más barato dos viajes al mes en avión que seguir viviendo en Chile». Toma.

¿Qué carajo tienen ambas cosas que ver? Con el Trabajo Remoto, po perro. Ya en mi oficina circulan protocolos de trabajo remoto, estamos todos subiendo las carpetas a la nube y asumiendo posición de choque. Ayer en Lima cerraron todos los colegios. Hoy, Lollapalooza pa la casa. Aunque eso, sin ser pitoniso se veía venir igual:

Por eso, y porque me parece un tema clave, y que se viene ahora mismo, les comparto algunos tips que tanto mi amigo como mi agencia nos han dado. Tomad nota:

  1. Todo en la nube. Siempre. Yo al menos tengo siempre esa cosa entre «toc» y síndrome de Rambo, de tener mis cosas ordenadas y en la nube. Todas las fotos de mi vida en Google Drive (gratis ilimitado, si no las pones en maxima resolución, sácate un dato); y OneDrive en la oficina porque usamos Office 365… que alegué cuando tuve que empezar a usar, pero que hoy amo. Porque revisas los documentos «en la nube», no usando la computación -literalmente la capacidad de computar- de tus aparatos. Hasta en el iPad de mi hija de 5 años (el reciclado del reciclado del reciclado) veo perfecto los ppt. El truco es poner en la nube TODO; y sincronizar solo una carpeta con las cosas que más usas en tu computador. Así, todo lo util está a mano y lo menos urgente, a un click.
  2. Reuniones Remotas. Skype for Business es el default de mi oficina. Pero hoy FaceTime y hasta Whatsapp hacen el truco. Si tienes mala señal, solo audio. Y si ya es mucho, una llamada y la presentacion por PDF para seguirla. Shao.
  3. Tu espacio para trabajar. En Octubre me tocó mucho trabajar de la casa… y lo odié. Porque no tengo un espacio para hacerlo; y porque mi hija de 5 años no puede entender que estoy trabajando y no viendo una película (disclaimer: para ella mi mac es para ver películas; y la entiendo. Asi que verme con uno en las piernas y que no la deje ver mi Call con Alemania, como que no le cuadra). Como sea, creo que la regla de oro de mi amigo es super util: Si la puerta está cerrada, estoy trabajando. No estoy. Si me quieren hablar, por teléfono. La puerta es mi oficina. Asi que considérame allá.
  4. Compartirte Wifi del celular.. Es un truco fundamental para el nómade del trabajo: Saber como conectar rápidamente tu teléfono al computador, y compartir internet. Y nononó queridos, ese «pendrive» de BAM de hace unos años, no sirve de nada. Porque es simplemente el mismo chip de celular. Donde vayas a trabajar, si no tienes conexión (léase: te vas al café de la esquina para que tu hija no te moleste y puedas trabajar), el «compartir internet» es clave. Y al menos con el Mac es super fácil, porque recuerda la red y no necesitas darle otro permiso.
  5. Horarios. Parece una tontera, pero es el problema más grave a la hora de enfrentarte al trabajo remoto: el hecho de que todos los demás también estén trabajando en remoto, suele convertirse en una chacota de horarios que te va a tener a ti, sobre todo si eres jefe, trabajando desde las ocho de la mañana hasta las dos de la mañana del día siguiente si no lo ordenas bien. La premisa simple es esta: el horario de trabajo remoto es exactamente el mismo que el horario de trabajo normal. Con almuerzo y todo. En mi caso, que trabajo en una industria creativa, es fundamental definir horarios de revisiones y que tu equipo sea muy riguroso con los tiempos. Trabajar remoto no es trabajar a medias, es trabajar de lejos. Parece un perogrullo, pero créeme que no lo es.
  6. Definiciones: qué y quienes. Porque no todos tienen acceso a wifi, buen computador o simplemente están en pleno de la crisis misma, es fundamental que también definamos quienes realmente van a trabajar remoto. Quienes cuentan con infraestructura, quienes pueden hacerlo; quienes necesitan hacerlo. Es muy dificil pimponear ideas de manera remota; pero no así armarlas. Para el 😯 tuvimos la «suerte» de haber sacado la idea de una campaña super importante, antes del cagazo. Y se trabajó su armado ese manera remota. Pero hay industrias, o tipos de trabajo, en los que definitivamente es preferible una pequeña junta, o de plano aplazar las entregas.

Muchas cosas obvias? Claro que si. Pero incluso lo obvio debe ser normado y revisado. Espero que esto les sirva para lo que, con mucha seguridad, será el tipo de trabajo apenas salga alguien en la tele con mascarilla y un «Breaking News» sobre la frente.

Futurología: la vida post CoVid19

Lo vengo diciendo desde hace un rato, medio en broma, harto en serio: Lo que los «evangelizadores digitales» no habíamos podido hacer en 15 años, el Corona Virus lo consiguió en menos de dos semanas. Ecommerce a full. Delivery. Reuniones remotas. Aulas virtuales (el mismo profe que no sabía pasar los slides del powerpoint, hoy hace clases por zoom; cáchate esa). O como la secuela de Trolls y su lanzamiento online, pese al enojo de las distribuidoras. Es que sorry my friend, pero el Corona Virus parece ser «lo mejor» que le pudo haber pasado a la tecnología. Y sí, digo «lo mejor» entre comillas. Obvio. Nunca tan gil. Esto es grave, gente. Muy grave. Anoche el tío de una vecina, un tipo preparado, con buen pasar y buen plan de salud, se murió por falta de ventiladores. Así de simple. Así que ojo: en esta nota no pretendo decir que «wuuu, bacán, CoronaLover!». Nunca tan pelotudo. Pero, como dije hace unos días en uno de mis capítulos del podcast, extrañamente esta enfermedad de mierda está haciendo que la humanidad entera se alinee: primero ordenando las prioridades reales (arriba la vida, la familia, las redes de apoyo; abajo el auto, la ropa y el show off)… segundo, creando oportunidades, necesidades tecnológicas que nos están adelantando, a punta de necesidad, en 10, 20 años como sociedad.

Ya hay un robot (Eva, que creativo 😕) atendiendo a la gente que llega a una clínica en Santiago. La falta de contacto está haciendo que los hologramas y guantes hápticos pasen a ser una opción super lógica. Los Deepfakes o incluso los actores 3D, con gente incluso aún viva y real, se vuelven una opción para todos los estudios. Eso, o empezar a un refrito eterno. Porque las series y películas pre CoVid ya se están acabando… y hay que hacer algo.

Imaginate el futuro: estás viendo el matinal, y de pronto todos se quedan callados y te miran a pantalla. La razón? Olvidaste pagar la cuenta. What?! Obvio. Si son personas 3D. No son reales. Y podríamos incluso programar que «dejen de actuar» si no pagaste. Shame on you. Te miramos con ojos tristes hasta que digas la frase mágica que activa la escucha de tu asistente virtual y des la orden de pagar.

Y todo vuelve. Acción.

Muy loco? hace unas semanas, seguro. Hoy, en un mundo con una pandemia sin vacuna conocida; en una sociedad que empieza realmente a pensar como es la vida de los próximos ¿dos años? sin contacto… no lo veo tan raro.

Espacios virtuales perfectos. Con una oficina maravillosa, que solo existe a través de tus ojos y tus guantes hápticos. Y tu oficina pagando simplemente una «licencia», en vez de arriendo. Porque el espacio real sigue siendo tu departamento. El primer restorán virtual, con un delivery coordinado con la experiencia: mientras conversas con tus amigos y se abrazan y hueles el perfume de tu amiga (todo virtual; todo coordinado entre sistemas y, obvio, todo cobrado), el restorán mandó la comida real a tu casa y ya la tienes frente a ti. Es de un restorán de verdad (hoy, sólo una cocina, la verdad); con un chef real… pero tu experiencia es realidad mixta: tus amigos están ahi, contigo, en un restorán de decoración imposible. Perfecta. Pero, en realidad, están todos en su propio metro cuadrado, con su mesita mínima, con la comida real, en su casa.

Siempre en tu casa. Nunca más en tu casa. He probado VR en 4K con «cines» virtuales. Son increíbles. Casi reales. Pero nunca lo pensé como opción. Porque nunca antes tuvimos que buscar soluciones a no tocarnos. A no salir. A no poder vivir la vida normal…

Y si la vida normal se vuelve una simulación? Y si de ahora en adelante nos abrazamos más que nunca, nos tocamos más que nunca… a través de guantes y lentes? Y si el futuro de la humanidad, con el delivery, el 5G, los autos que se manejan solos (ahora sí que es súper necesario, no?) y un temor real y global como el Corona Virus… no son 10 años en el futuro, sino que 50 o 100?

Es loco. Pero hoy empieza a sonar super, super cuerdo. La única opción real, hoy, de un AirBNB o un Latam, es crear viajes virtuales. No hay otra! Y si te parece pelotudo o exagerado, mira lo que puedes hacer hoy mismo para visitar virtualmente la isla Faroe: un tipo real, mochila al hombro, camina cual Mario Bros de carne y hueso operado por tu teclado, a miles de kms de distancia.

El corona Virus es lo peor que nos ha pasado en 100 años. Pero quizás es lo mejor que le podría haber pasado a Silicon Valley. Con la tecnología como el único sucedáneo posible para la vida que conocíamos.

Bienvenido a un mundo de futurología en fast forward. Lo que los evangelizadores digitales no pudimos hacer en 15 años, el Corona Virus lo hizo en 2 semanas. Imagínate lo que puede hacer en 2 años.

El lado positivo del CoVid19

Esta semana en mi Podcast hablo sobre todo eso «bueno» que está pasando gracias al Coronavirus. «Bueno», entendiendo que claramente esta enfermedad está causando estragos en nuestra economía. En nuestra «normalidad»… pero el encierro obligado, nos está dando cosas buenas: en nuestras relaciones. En nuestra forma de enfrentar los problemas. En nuestra manera de conectar con los vecinos. Con los amigos. Con nuestros viejos. Yo al menos, los desglosé en siete puntos clave:

1. Transformación digital obligatoria.

2. Se acabaron las relativizaciones de lo que es importante!

3. Un reality check a las Relaciones.

4. Invenciones y reinvenciones personales.

5. Aprender.

6. Redescubrir las comunidades: La red de apoyo como base social.

7. Volver a a aburrirnos. Volver a inventar.

(Si quieren escuchar el capitulo completo, acá pueden hacerlo; en Google, Apple Podcast y Spotify).

Pero hay otro tema clave que está comenzando a pasar en nuestra sociedad. Y es que la vida misma, nuestra «normalidad» está mutando. Para siempre. Y es que si esto realmente dura 2 o 3, ¡o 6 meses! Nuestra forma de relacionarnos con nuestros equipos de trabajo, tendrá ahora una nueva dinámica. Para siempre. Nuestra manera de medir nuestro éxito (con los autos juntando tierra, las tiendas caras cerradas y los guantes de goma tapando tus joyas), está tomando una forma humana. El alma, las acciones, las relaciones como moneda de cambio.

Y eso es muy potente.

Hoy el Coronavirus nos hace un «reality check» a todo lo que somos. Un scanner de nuestra vida (con tiempo para pensarlo, además), que nos muestra cómo es nuestra relación de pareja. Con nuestros hijos. Qué tan buen o mal jefe somos. Quienes son nuestros verdaderos amigos.

Cuando todo vuelva a la normalidad, ya será otra normalidad. Y, pese a todo lo que está pasando de malo en el mundo… tiene un lado luminoso. Que no podemos soltar nunca más.

La sociedad está cambiando. Para siempre.

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El futuro de la computación. Parte 2.

Escribí sobre el futuro de la computación hace no más de 3 meses (acá)… pero fue antes del home office, antes de quedarme sin Mac (porque era de McCann, obvio; y en 20 años jamás necesité comprarme un computador personal; siempre fue de McCann)… y, además, antes de la salida del tan esperado Magic keyboard del iPad Pro, que recién esta semana empieza a ser revisado por los unboxers de siempre.

Y en esa mezcla de falta de Mac por un buen rato (habrán leído mis puteadas varias, primero por mi compra en Falabella, que a un día de la supuesta llegada me atrasan en 2 semanas, así que cancelé; y luego con Groupon Peixe, que simplemente me dice que «No va a llegar» el mismo día que debía llegar; dejemos esto para un post o Podcast sobre UX y e-commerce, ok?, que ayer luego de 1 mes encerrado tuve que hacer fila de 1 hora en un PC Factory a la rechucha)… en ese limbo de tener que usar mi Tablet, mi Galaxy Tab S6 que amo con todo mi geek corazón, como un verdadero computador, y ver ahora los reviews del Magic Keyboard…

Eh… Me siento profundamente decepcionado.

Me encanta el futuro de la computación. Me mata la futurólogía de los interfases, del home office y las empresas de estructura distribuida, como esa charla de TED me rayó al verla por primera vez… Pero me decepciona que todavía no llegamos. Casi, pero no.

Primero, el tablet:

Galaxy Tab S6. Mejor pantalla que el iPad Pro, con teclado increíble y lápiz gratis.

Y siento que es un despilfarro, un derroche, tener un tablet como el Samsung Tab S6, con casi tanta capacidad como un computador, con trackpad casi perfecto -pero un poco pequeño-; con lápiz espectacular para dibujar, y un form factor que me permite usarlo como computador y luego como tablet, simplemente quitándole el teclado imantado. Click. Listo. Perfecto…

Pero es un tablet. Y peor: internet cree que es un teléfono con Android. Y vuela. Ojo, es atómico… pero es un PC. O peor, es un Android. Me acostumbré a él, pero no conecta con mi iPhone, no puedo ver Apple TV Plus (meh), pero por sobre todo no tiene Keynote e iMovie, mis dos programas clave para trabajar.

Hasta ahi, ni tan terrible. Por eso duré casi 2 meses con él y sin computador. Aunque igual hay muchísimos sitios que no permiten ver paginas completas (te odio, Scotiabank; te odio LinkedIn que no me dejo actualizar mi info porque estaba en un «movil»)…

Y el Mac? Bueh:

Mi recién llegado MacBook Pro de 13″; 256GB y 2.4 GHZ.

El mac es un objeto de diseño. Exquisito. Las teclas de mariposa son un asco, pero en la version 2019 no es tan terrible (o quizás me acostumbré con el 2018?)… Y con iMovie y Keynote volví a sentir que tengo dos manos… Pero también es un derroche. Por qué estoy escribiendo esto desde el mac, si estuve 2 meses con el tablet? Claro, mejor trackpad. Mejor teclado (mas grande, al menos); iluminado. Pantalla True Tone… Y los mejores parlantes de la casa. Lejos. Los disfruto en este momento…

Pero igual, ahi queda.

No me malentiendan: Me pegué la paja enorme de estar meses investigando y mi tablet es una maravilla. Al punto de dejar el iPad. Pero no es un computador. No del todo. Y por otro lado, el mac está bien, pero me pillo constantemente a punto de usar los dedos en la pantalla.

Hay un punto medio, don Apple. Hay un lugar intermedio, don Samsung. Donde un tablet tan bueno como el iPad Pro o el Tab S6 de Samsung, pueden ser un computador. Y hay un lugar intermedio donde un MacBook Pro, puede ser más liviano, portátil y táctil. Y todavía no lo veo.

Todavia.

Sácate el megáfono y ponte la máscara.

Un cambio global. Un freeze total. Y un balde de agua fría versión reality check a todas esas marcas cuyo «propósito» se les deshizo entre estornudos y puertas cerradas. Dejando al descubierto que, si solo me quieres vender algo, hablemos en el segundo semestre.

Les suena?

Mientras tanto, las verdaderas lovemarks (concepto gringo, strike one), esas con propósitos reales y altruistas, ven como su esfuerzo reditúa como nunca antes. Wom, la unica marca que pudo seguir hablando incluso con más fuerza que antes desde el 18 de Octubre, ve como el estallido social no es otra cosa que su propósito llevado a la calle. David contra Goliat. Que no te sigan cagando. Mientras los otros pseudo propositos de juntos somos mas, conectemonos o la actitud rockera, quedaron silenciados bajo amenaza de ser aprovechadores.

Corte a la lata chilena (y reciclada del 18) de Becker.

Corte a esto:

…La prueba absoluta de que la retórica también es un perfil de riesgo mortal durante el Covid19.

Logos separados. Retuécanos retóricos. Textos que pasan por delante de nuestras narices con un dejo a oxidado e irrelevante. A para de venderme y empieza a hacer cosas con sentido. Y no, no con sentido «salvemos a las ballenas». Que lo que vendes, que lo que dices y lo que yo quiero y necesito, se encuentren en la mitad.

Lo he comentado varias veces. Yo tuve suerte. Mucha suerte. Cuando tipo 2007 me encomendaron hacerme cargo de convertir la agencia de Marketing directo de McCann Worldgroup, en la agencia digital y de innovación, llegué a un lugar con el 1 a 1 clarísimo. De cartones y cartas y variables… pero con una teoría super relevante respecto a cómo hablar sin gritar. Por debajo de una puerta. Por teléfono. Y entender esa comunicacion mas al oído que con megafono, me hizo entender lo que significa realmente comunicar de manera relevante en la era digital. Sin textos flamboyantes ni gadgets ingeniosos.

Con sentido. Con propósito. Con algo digno que contar.

Hoy el mundo entero tiene una mascara encima. No hay forma de usar un megáfono. Las figuras reoricas nos rebotan mientras la vida y la familia vuelven a estar por sobre todo. Y muchos se preguntan cuando volveremos a la normalidad…

Pero yo creo que parte de la nueva normalidad, ya es un poquito de esto.

Hay dos conceptos que me descomponen: el Storytelling y el Storydoing. El primero, porque obviamente cualquier marca tiene que tener una narrativa. Un algo que contar. El segundo, más perogruyo aún, dice que las marcas deben hacer lo que dicen. Duh. No me diga.

Ah. Y strike 2 y 3 de conceptos gringos.

¿Qué es entonces la creatividad hoy? ¿Qué es la publicidad, o el marketing, post Corona Virus?

Creo que tiene mucho de eso. De bajar los decibeles y entenderte. No te puedo engrupir que no te conozco lo suficiente como para hablarte al oìdo, si nos llevamos llenando la boca con el Big Data desde el 2012. Y sí. Deberia conocerte. Y como deberia conocerte, debería hablarte solo a ti. Porque te hace sentido mi producto. Pero, por sobre todo, porque mi producto destaca contra el resto de papas iguales, pañales iguales y leches sin lactosa iguales… porque te hago sentido.

Porque soy capaz de responder tu «Y a mi qué».

Se acaba la retorica pelutoda. Aleluya. Pero eso no quita que no necesitamos más creatividad. Más ideas. Más innovación. Al contrario. Con un mundo que no compra más el bushshit (ufa, strike 4?), la «Data» (strike 5:Datos, gente. Datos)… es solo un lindo excel en attachment.

Data. Driven. Crativity. Creatividad como la ultima capa, la ultima milla, para marcas que te conocen. Que saben que es viernes y pagaron. Que son las 4 am y estas con insomnio en youtube. Que comenzaste una relación o que hace 3 años que no cambias tus anteojos.

La nueva publicidad no «publicita». La nueva publicidad se llama marketing agnostico. Integrado. Con datos vivos y chispeantes que conviertes en conversaciones relevantes. Alegres. Ingeniosas.

Para que, cuando todos nos saquemos las mascaras… hayamos aprendido a conversar a apenas unos centimetros de distancia.

Pd: En mi podcast, pueden escuchar en el capítulo 13 un poco más sobre este tema, y la post-publicidad. Link acá.

Mi nuevo mac… es un iPad?

Lo tengo en mi cabeza hace rato. Les conté hace un tiempo como perder mi Apple Watch de 400 lucas (eso vale en Chile), porque por 3 semanas perdí mi garantía, me llevó a conocer el Mi Fit de Xiaomi (23 lucas, hoy uso la 4ta generacion y feliz), y con eso abrir mi ecosistema a Google en vez de Siri (más inteligente, bilingue, etc), andar vitrineando el Samsung S10 y el Huawei P30 Pro… y, ultimamente, mi cambio de iPad al Samsung tab s6, donde ahora escribo esto, feliz y contento…

Hasta que salgo de McCann luego de 20 años (lo habia contado en Instagram, pero claramente donde explotó la noticia fue acá en Linkedin, todavia no me creo la cantidad de views) y me encuentro sin mi herramienta fundamental. Sin mi amigo Mac.

Y claro. el Tab es exquisito. Me funciona perfecto para muchas de las cosas que necesito hacer, como correos, ediciones simples de PPT y hasta conectar a una pantalla y usar su lapiz exquisito (e incluido) para pasar los slides. El setup me encanta:

El punto es que mi herramienta principal es keynote. Y editar en iMovie. Y ahi… estamos mal con cualquier PC. Ni que decir Android.

Sí. Mala epoca. Por el CoVid, por la recesión… pero un nuevo pelo en la sopa. Porque elegir qué Mac tener hoy mismo, es imposible. Porque salió esto:

El mac actual, tiene un teclado de mierda. El «mariposa». Lo tuve, lo viví y lo sufrí. El Macbook Air (que recien salio en EEUU; claramente no llega luego, menos en estos momentos)… no es para un power user. Y finalmente, esta posible maravilla de iPad pro con un teclado tipo computador, no aparece sino hasta Mayo. Nadie lo ha probado. Nadie sabe qué tal. Pero entre lapiz, teclado y dongles, será más o menos un Macbook Air en precio. Auch.

Mi proximo mac es un iPad? Tu proximo computador es un tablet?… Mmm está dificil. Yo, al menos, voy a esperar. Al menos hasta que salga el teclado del iPad. Ahi decidiré que tan vital es tener un Mac (y conformarme con el 2019), o ver si realmente, al fin, Apple hace con el iPad, lo que el iPhone hizo en los teléfonos.

RitaCast! O cómo ser Podcaster

RitaCast

Tanto que hablé de los Podcasts como formato, tanto que escucho y tanto que me gustan, que no pude perderme la oportunidad de hacer algo que me debía hace un rato: RitaCast. El podcast donde todo lo que ven aquí, lo intentaré de plasmar en un formato para escuchar a la hora del taco, mirando el techo o mientras caminas.

No me deja de impresionar la capacidad tecnologica que tenemos en pleno 2020. Hace unos años, y la razon de no haberme lanzado antes, hacer un podcast era pedir ayuda a un estudio amigo, o tener un sistema de sonido archi sofisticado… ¿Saben cual es mi set-up?

  1. El set-up

Primero, a falta de Mac, mi tablet Samsung Galaxy Tab S6, que funciona increible. Le pongo un adaptador de USB a USB-C (AliExpress, menos de luca); y un conector al modulo de audio Focursite de mi hijo, que conecta a un microfono y unos audifonos. Para grabar, Anchor. La interfaz de Anchor es super intuitiva, y te permite grabar literalmente desde el celular; subir audios externos o usar musica envasada y sin copyright para fondos o transiciones. Un agrado.

Tu diras… «Ah, microfono pro»… Pero fijate que he usado incluso mis Airpods, sin microfono ni modulador (claro, sin retorno tampoco); y suena super decente. El truco es estar en un lugar pequeño o con cortinas, o tela que impida el rebote. El resto, magia.

Mis primeros 3 capitulos fueron asi de simples. Luego, mi hijo musico y el gran Caco Lyon de Clio Estudios me ayudaron a tener una intro muy pro, y la voz más pro de Chile para presntarme cada capitulo, el gran Fernando Solís. Pero eso es apovechar lo que tienes a mano. En mi caso, contactos y amigos dispuestos a ayudarme.

2. el Podcast en sí

La noción de un podcast es bastante simple. Y es esta: Encuentra un tema, con audiencia… y partiste. Así de corta. Yo por ejemplo soy fanático de The VergeCast. Un podcast semanal (viernes) del editor de The Verge, 3 amigos que trabajan con él… y ni musica de fondo. Conversaciones sobre qué ha pasado esa semana en tecnología. En Emisor Podcaster, local, puedes escuchar a Baradit hablando de historia y a Pancho Ortega sobre teorías conspirativas y Ovnis… O entrar a Apple y toparte con «Matriarcalmente hablando». Tres tipos de Puente Alto muy chuchetas y divertidos, que conversan como en un carrete cualquiera. Muy divertidos.

El tema es este: Encuentra un tema que te dé para hablar un buen rato; y anda probando. Yo partí con RitaCast pensando en conversar con mis amigos (desde escritores hasta tecnologos; periodistas y mùsicos)… pero con el CoVid19, quedo todo en un encierro. Y algunos han sido extractos de este mismo blog, y otros, como el Capitulo 4, una pregunta hecha a 4 amigos de la industria que me respondieron por audio de WhatsApp.

Subir, editar, musica de fondo y listo.

3. Al aire

Anchor mismo la hace facilisimo. Puedes elegir si estas en Spotify, Google y otras mas desconocidas. Para irte a Apple debes verlo directo con ellos (cuèntate una nueva), con el link CSS de tu programa en Anchor. En mi caso, en menos de 24 horas ya estaba aprobado y funcionando.

El resto? Usar tus redes. Y, sobre todo, ser relevante en el contenido. He escuchado podcasts de 10 minutos (Remarcable people con Guy Kawasaki es maravilloso); o el mismo VergeCast que ha durado casi 1 hora. Lo importante es que, tal como digo siempre, respondas el… «Y a mi qué».

Sigue mi Podcast aquí, y comentame qué te parece!