RitaCast Recap 2021

Estamos en la época de los Recaps. De abrir las manos a lo Tony Stark ante este convulsionado 2021 y examinarlo de Enero a Diciembre. En parte nostalgia, en parte aprendizaje, me parece importante poder hacer un zoom back y revisar qué tal este año, antes de plantear el próximo.

Así que, siguiendo a los grossos de Google con su Year in Search o a Spotify (ambos casos, obviamente, parte de The Digital Pill del viernes pasado, miralos acá), les comparto lo que, para mi, fue lo mejor del RitaCast en su ya segunda temporada:

RitaCast ha sido nombrado el Podcast de Marketing más escuchado de Chile y uno del los Top 10 de Latinoamérica según Apple.

La Segunda Temporada comenzó con 4 invitados de lujo: Primero, con mi gran amigo Sergio «Warketing» Gajardo, con quien hablamos de tecnología y la segunda edición de su libro. El segundo, también un gran amigo, Javier Yranzo. Con quien hablamos sobre cómo pasarlo bien en esta industria, ¡y ganar plata! El tercero, una persona con quien tengo la suerte de trabajar en mi rol de CEO de Human Connections Media (que, dicho sea de paso, está dando mucho que hablar en Mexico): Sergio Lara y cómo el Data-Driven marketing nos permite crear marcas más empáticas. Y si de empatía hablamos, el capitulo siguiente fue el mejor de todos: Hablar con el CEO de lo que para mi ha sido la marca que mejor ha sabido entender a la gente en la pandemia (de la casa para adentro y para afuera), CasaIdeas, fue un verdadero lujo. Un grande, Mauricio Russo.

En realidad es dificil elegir mi capitulo favorito del año. Porque las veces que andaba medio perdido con qué podría ser el siguiente tema, la maravillosa comunidad de LinkedIn me ayudó con datos clave. Así, pasamos por un repaso por el primer año de emprendedor a cargo de RTLN, los 7 pasos para crear tu marca personal y cómo hacer Liderazgo efectivo (con otro gran amigo, y coach personal, Cristián Parrao) y conversamos desde Branding (con otro amigazo, Rodrigo Maragaño) hasta cómo la Industria creativa ha cambiado sus procesos, en dos capítulos que se perfilan como los más escuchados del año (acá y acá).

Del Metaverso al liderazgo efectivo. De cómo crear redes sociales potentes hasta cuál debería ser el ecosistema de tu marca… Este año siempre traté de crear conversaciones y dar información relevante, resumida y util. ¿Qué será la tercera temporada? Tengo varias ideas… pero quiero que ustedes me den las suyas!

Qué tan alto quieres apuntar?

En un mundo diseñado (por nosotros mismos) para el exito, la acumulación y el show-off, con gente rompiéndose el alma para tener más y más y más… y, en terrible contrapunto, como espejo futurista de lo que te espera si «consigues» lo que quieres, historias en copy paste de hijos de millonarios drogadictos y quebrados (as in broken) Porque no saben que hacer con su vida, en un mundo en que ya nacieron «listos».

Es realmente ese el foco que queremos? Inevitablemente, me acuerdo de dos cosas: Primero, la tremenda cita de Mujica, que se ha vuelto una brujula en mi vida: «Tu no ganas plata. La plata la debes medir en cuánto tiempo de tu vida demoraste en ganarla. Tu compras cosas con tiempo de tu vida, que no vuelve!» ¿Darias 2 años de tu vida por un auto? Mucha gente en Chile pone hasta 4. Y me parece surrealista.

Luego, otra pieza de inspiración que, si fuera Shalper ya la hubiese impreso y enmarcado en mi pieza:

Tuve la suerte de darme cuenta del error, siendo bien chico. Con mi señora, con 27 años, ya nos habiamos comprado nuestro departamento de la vida y un auto cero kilometro (lo que significo, entre otras cosas, casi 5 años de penurias por endeudarnos como pelotudos)… Pero me quedo con esto: Al llegar al estacionamiento y apagar el motor, los dos sentados en este auto con olor a nuevo… nos miramos con cara de «Y esto era?»

Trabajando en multinacional casi toda mi vida, me topé con muchos especimenes con esa mentalidad. Gente fria, lejana, miope de su propia vida, que miraba su espejismo de exito hacia adelante sin darse cuenta de que han estado encerrados sus «mejores años» en salas de reuniones, comiendo sobrecitos de azucar para no desmayarse y seguir, viajando por el mundo sin ver a sus amigos ni familia; conociendo solo las salas de hotel de paises exoticos y maravillosos…

Mientras, la vida se les pasa por el lado.

Cuando fundé RTLN, me di cuenta de que tan importante como lo que quiero hacer y cuánto quiero ganar… es entender qué no quiero hacer y cuál es mi tope hacia arriba.

Parece raro, no? Por suerte, no lo es: Un estudio de hace unos años, confirmó esta teoría muy contracultura. Efectivamente mientras más ganas, eres más feliz… hasta cierto número. Los investigadores, en ese entonces, pusieron el numero en US$75,000. El mio se basa en experiencias:

1. No tener deudas (excepto el hipotecario o gastos fijos que pueda pagar siempre a fin de mes)

2. Vivir en un buen lugar, a nuestro gusto (en mi caso, una casa donde puedo vivir comodamente con mis perros y gatos, que tenga piscina, aunque sea pequeña -no para andar contandolo: amo las piscinas, amo el verano-.

3. Poder darles una buena educación a mis hijos.

4. Ganar lo suficiente como para salir a comer con la familia al menos una vez cada semana

5. Poder viajar al menos una vez al año de vacaciones, los cinco.

6. Tecnologia. Poder comprarme un celular de alta gama cada 2 años, que mis hijos tengan buenos computadores, etc.

Es la carta al viejo pascuero; pero si te das cuenta… es un tope. No quiero un lamborghini ni 3 casas ni vivir de las rentas. Que desperdicio tener un depto en la playa y saber que no se está usando; «obligado» a ir todos los fines de semana. Si me jubilo antes que mis amigos, voy a caminar por Santiago aburrido todo el dia?

Hoy, en cambio, me he dado el gusto de, en plena pandemia, decirle que no a proyectos que no me calientan, que no me acomodan o donde no me voy a sentir bien. Y, de vuelta, tomar proyectos quizas mal pagados, pero que «solvento» con otros que sí lo son. Un pseudo pro bono que me llena el alma.

El efecto laminitas (¡¡juntalas todas!!) lo tenemos pegado en el hipotálamo. Y es facil entrar en el juego. Mi invitación hoy es a respirar hondo, tomar un lápiz y un papel… y modelar tus 2, tus 5 y tus 10 años para el futuro… Sin dejar de mirar lo que tienes hoy. No vaya a ser que te perdiste a tus hijos por estar pensando en mejorarles un futuro… cuando todo lo que ellos necesitaban, eran tu presencia, hoy.

Happy birthday, mister Founder

Exactamente hace 1 año, justo el primer día en que todos nos dejamos de dar la mano y empezamos a ponernos un trozo de tela en la cara; justo el día que la waif llegaba de su ultimo viaje, feliz, con su Hermana y su cuñada… Justo el primer día en que no podíamos abrazarnos con nadie más… Me desvincularon de McCann.

Y mi cabeza empezó a a girar. 20 años subiendo y subiendo, DGC a los 30, Vicepresidente a los 34. No, no había mucho más que hacer. Y eso lo tenia claro hace un buen rato. Además, era mas que esperable; y entendible: el cliente más importante de MRM acababa de avisarnos que se iba; Latam, la cuenta más importante de McCann Latam estaba en serios problemas… y yo a su vez llevaba mucho tiempo en modo «y ahora qué», sin capacidad de subir, a menos que me enfocara en algun cargo regional (viendo la vida y el desgaste de los que trabajan en regional… no, gracias).

Uno cree que es lo peor que te puede pasar, profesionalmente. 20 años. 20 años diciendo que no a otras oportunidades. Cargos. Sociedades. Y ahora, iniciando una pandemia… con 3 hijos a cargo y un mundo mutando a mil por hora. Ahora qué.

Como son las cosas. Lo primero que hice fue sentarme en mi escritorio y tomar mi celular (¿seguía siendo «mi» celular?) y buscar a mi Coach. Extrañamente, el día anterior le habia escrito «Esto no da para más. Necesito un cambio». Menos de 24 horas más tarde, el universo me decía «ok. Toma».

Hace un año. Hace un año pesqué la proverbial caja, con una décima de mis cosas (en 20 años, acumulas muchísimo. Desde regalos del jardín infantil de tu hijo de 18 años hasta revistas que creías perdidas)… Y me di el lujo de derrumbarme. Un ratito. Sabiendo que, para buena suerte mia, el ultimo año, había sido un tremendo año profesional. No iba de caída. «Si por alguien no me preocupo si podría levantarse, eres tú Rita» me dijo mi ahora ex jefe.

Y así fue. Primero, porque entendí que no iba a pasar nada rápido. No en pandemia. Y con 20 años de pago (bueh, 11 y con el tope), tenia varios meses para pensar bien. No mi próximo paso. Mis próximos 20 años.

Luego, el famoso posteo que hoy lleva más de 300,000 views. Y una reunión urgente con mi coach. Y planear, planear, planear.

Ese mismo dia recibí 2 ofertas de trabajo. Al tiro. Vente. Mi guata apretada me dijo «No. Planifica tus próximos 20 años. Esta oportunidad es única». Y no acepté ninguna.

E hice bien.

El Podcast tampoco fue parte del plan. Fue un momento real de «no puedo hacer nada por ahora. Necesito un break… pero mi cabeza no es de breaks. Voy a ayudar». Y en 2 meses ya tenia mi primer cliente. Porque el quería ayuda, sí; pero pagada.

En un año aprendí de tributación. Armé mi empresa desde mi escritorio. Mi logo .Mi marca. Mi sitio. Mi pool de clientes. Mi red de expertos en cada área en la que quería entrar. Mi equipo de confianza. Mi set de mentores. Mi propuesta: Agencia agnóstica. Liviana. De verdad. Full Stack marketing. En un año me armé un sueldo mejor que antes, con un set de clientes elegidos con pinzas. Incluso dejando un par en el camino porque ya no estoy dispuesto a decir «si, señor cliente» si sé que no es lo correcto.

Si no creo en un proyecto, no lo tomo. Ya no tengo que hacerlo.

En un año descubrí que la vuelta larga, es la única manera potente de avanzar. ¿En qué puedo ayudar a la industria? ¿Cómo modelo un formato liviano, que me permita trabajar de manera realmente agnóstica? Para unos clientes, monté una agencia de contenidos. Con otros, soy su Director Creativo externo. Para otros, un asesor de su Directorio.

Y Human. CEO de una agencia de medios que transita entre dos mundos: Multilatina, pero boutique. Con un equipo sólido, tremendo, que me ayuda desde Mexico y Argentina; y un formato liviano que me permite tener dos sombreros. Mi consultora creativa y mi agencia de medios.

Pero lo más importante de todo, es que en este año aprendí que los contactos son clave. Que efectivamente eres el promedio de tus amigos. Que necesitas un plan. Siempre. Y una táctica para entender que, a los 44 y en plena pandemia, tu primer año de independiente puede ser el mejor año de tu vida.

Sólo necesitas cabeza fría, un buen plan, un buen coach, una red de apoyo… y no olvidar jamás que eres tú, y sólo tú, el único responsable de tu carrera y de tu vida.

Feliz aniversario RTLN.

20 Cosas que he (re)aprendido en esta pandemia

  1. Que teniendo a tu familia sana, todo lo demás da un poco lo mismo.
  2. Que estando feliz, lo transmites. Y te va mejor en todo.
  3. Que, contrario a lo que muchos me dijeron, no existe el «no compartas lo que sabes». El conocimiento es finito, si te gusta lo que haces tu pasión es tu diferencial. No lo que sabes.
  4. Que tienes que ayudar para ayudar. No para recibir algo
  5. (Pero que no importa lo que hagas, se te va a devolver igual)
  6. Que existía mucha más gente a mi alrededor de la que veía, metido en mi computador.
  7. Que ahora, metido en mi computador, me junto con mucha gente más que antes.
  8. Que el Networking es para ayudar. No para figurar.
  9. Que no creo que vuelva a soportar un taco
  10. Que no creo que vuelva a soportar trasladarme por reuniones.
  11. Que no creo que vuelva a soportar no almorzar con los niños y jugar un rato antes de volver a trabajar.
  12. Que la unica forma de trabajar, es sintiendo que no lo es
  13. Que no creo que vuelva a soportar trabajar con gente poco motivada o alegona.
  14. Que no creo que vuelva a estar en una reunión donde, mínimo, haya una carcajada (ojo que mientras más arriba tu cliente, más necesita reírse).
  15. Que existe un mundo maravilloso sin intrigas ni maquinaciones.
  16. Que primero debes exigirte tú. Luego al resto.
  17. Que la mejor forma de hacer nuevos negocios, es haciendo. No diciendo.
  18. (… pero si hiciste algo bueno, ¡dilo, dilo, dilo!)
  19. Que el único responsable de tu vida y de tu carrera eres tú.
  20. Que la vida es un estado mental. (Esto lo sabía, pero no me lo estaba recordando lo suficiente)

9 preguntas para empoderarte

1. ¿Quién/Quienes me importa/n más en la vida? 
2. ¿Cómo la/les puedo ayudar a ser más felices? 
3. Cuáles son mis metas más potentes? 
4. ¿Cómo me voy a sentir cuando las alcance? 
5. ¿Qué me hace sentir profundamente agradecido? 
6. ¿Cómo puedo mostrar más aprecio? 
7. ¿Qué es lo mejor de mi “ahora mismo”? 
8. ¿Cómo puede ser aún mejor? 
9. ¿Cuál es mi próximo paso?

RTLN: Emprender post 40

Ha sido un viaje alucinante. Heavy. Incómodo. Triste. Un golpe al ego. Un salto al vacío.

Pero también ha sido un viaje inspirador. Motivante. Feliz. Con muestras de cariño, confianza y ganas que, la verdad, no me las esperaba. No tantas. Y me siento muy afortunado.

Tal como he contado más de una vez en mi podcast; y en este post surrealista de Linkedin que ya lleva más de 150,000 views, luego de 20 años trabajando en McCann Worldgroup, de practicante a redactor, director creativo, Digital Advisor de la región, DGC de MRM y hasta VP de McCann Santiago, me veo enfrentado a lo que, por años, era un norte borroso y necesario: pasar la barrera de los 40 y emprender. Porque claro, en mi linea de trabajo, es eso o ser regional (que en algún momento llegué a rechazar); o asociarte con alguien.

Hoy, me lancé.

Y es una mezcla muy loca de sensaciones. Libertad. Terror a lo desconocido (con 3 hijos y una señora que mantener, créeme que ese terror es muy, muy palpable)… pero también sabiendo que tengo la suerte increíble de trabajar en la suma de mis hobbies. Y que siempre he dado el 200%. Porque me gusta, y porque si no, no tiene sentido trabajar en lo que trabajo.

Así que todo esto partió con este tipo de muestras de afecto de mi jefe, mis colegas y mis clientes:

Mi segundo paso, fue tratar mi carrera, mis «próximos 20 años», como si de una campaña de marketing se tratara. Una buena campaña se hace cuando defines perfectamente el problema. Y el «problema de marketing» de mis próximos 20 años, es entender donde estoy. Donde está la competencia y, sobre todo, qué necesita la industria. Así que me asesoré con el gran Cristian Parrao, que además de ser el Headhunter digital más seco de la industria, es Coach. Y con él encontré mi diferencial. Mi camino. Mi FODA aplicado en mi propia vida. Y estén en este proceso o estén pensándolo, se los recomiendo. Porque uno trabaja para esos primeros 20 años. Para llegar arriba, lo más arriba posible… El problema es cuando llegas a los 35 años. Y de ahí, qué?

Mi tercer paso fue empoderarme y encontrar las herramientas que iba a necesitar. Primero, actualizando mis conocimientos de Growth Hack, metodologías ágiles y certificando mis conocimientos en Facebook y Google. Una burocracia que nunca hice antes, y que tenía que hacer. Para buena suerte, todo fue relativamente rápido. La suerte de trabajar en lo que te gusta; siempre actualizado más por hobby que por pega. Segundo, mapeando a mis colegas, mis partners y empresas con las que voy a seguir trabajando con la misma estricta ética de trabajo que me ha hecho conocido. Ni más, ni menos. Pero con un diferencial: ahora no estoy en un buque. Sino que en una lancha a motor. Mas liviano, más agil y, sobre todo, más rápido.

Así que recién ahi… el cuarto paso: la propuesta en sí.

Pincha el logo y ve mi propuesta de valor.

Si por años fui capaz de diseñarme a mi mismo como profesional, gracias a grandes mentores en mi vida, como Maribel Vidal, Pablo Walker, Sean McDonald, Nir Refuah y Martin Mercado; buscando excelencia de servicio, creativa, estratégica y efectiva, lo lógico es que ese es mi diferencial. No soy solo un creativo integrado. Fui el primer creativo éxitoso en lanzarse al lado digital. No para dejar el otro. Para unir fuerzas. Y en esa misma mirada, integrar servicio, negocio y creatividad. Escucho y entiendo a los clientes; y soy capaz de encontrar y conectar su valor, con lo que la gente necesita. Y no. No es un 360 ni un full service. Así que, luego de pensarlo mucho, lo definí como Full Stack Marketing.

Full Stack. Como en la programación y el desarrollo web. Y no me malentiendan: no hablo de hacer todo. Hablo de tener la cabeza estratégica y la capacidad creativa, para conectar luego con lo mejor de la industria. Y sí, al final es entregar un servicio completo… pero boutique. Realmente con cabezas senior y ejecución impecable, como sólo el estar metido al 100% en cada proyecto me permite hacer hoy. No el 5% que dicta el fee. Y en un formato liviano, simple y ubicuo, como los clientes tanto necesitan.

En la entrevista de Alejandro Godoy en «Emprender después de los 40», lo detalló un poco más

Así que estoy feliz… pero expectante. Claramente es una mala época para emprender. Pero también es una pésima época para las cosas como siempre han sido. Y, en ese empate; justo en ese momento, me toca sacar la cabeza del agua, cuchillo en los dientes y sonriéndole a mis próximos años. Con mariposas en la guata. Como tiene que ser.

Mis nuevos 100,000 amigos

Hace 3 semanas, luego de 20 años prácticamente en el mismo lugar (subiendo y moviéndome en cargos, creciendo profesionalmente… pero en la misma compañía, al fin y al cabo), el CoVid y la crisis le pegaron un guadañazo terrible a mi oficina y terminé saliendo yo también. Un golpe al ego… Por un momento.

Pero luego recordé que el mismo día anterior estaba hablando con mi Coach sobre estar pegado hace rato. Y el universo se confabuló: la única forma de realmente pensar y repensar lo que quieres hacer tus próximos 20 años, es detenerse. Y detenerse en una industria en crisis, con 4 personas que mantener… es imposible.

A menos que pase algo. A menos que te salgas de ahí y tengas un colchón para darte ese lujo increíble de tener el tiempo y la tranquilidad de redefinirte. Reenfocarte a ti y tu propósito. Y eso fue justo lo que pasó. Con un virus global, que te obliga (por si lo anterior no te lo dejó claro) a sentarte. Parar. Pensar.

Para mi parar es medio imposible. Soy hiperminetico. Trabajo desde los 22 años; y eso me acostumbró a estar en muchas cosas a la vez. Varias ventanitas abiertas. Así que dije “Si mi cabeza no puede parar del todo, y por al menos 1 mes no hay reuniones ni contactos posibles por el virus… voy a hacer algo por la industria”. Y escribí esto:

Nunca me esperé llegar a casi 100.000 personas. Nunca esperé tener tan bonito recibimiento, y que tanta gente me tomara la palabra. En 5 días, he conversado con emprendedores, fotógrafos, dueños de Agencias, Relacionadores Públicos, Communities, gente de gobierno, profesionales sin pega y gente empezando. Y la sensación de que esto no va a volver a ser lo mismo, es plena y cierta.

Gente del sur. De España. De Mexico. De Lima. Gente reinventándose. Gente que se reinventó y que me dan horas de su tiempo, en consejos valiosísimos.

Me emociona. Me devuelve la fé en la gente. De esto saco humildemente dos aprendizajes muy poderosos y profundos:

1. Somos uno. Este momento terrible del mundo completo, nos ha logrado alinear como un todo. Y le ha sacado la careta a todos los egoístas… pero también ha puesto una luz sobre todos los que ayudan, apoyan; y también a quienes necesitan de nuestro apoyo.

2. Hay un antes y un después. No se si nos re-acostumbremos a 1 hora de taco. A reuniones que podrían ser un mail. A estar todo el día fuera de casa. La conexión, la transformación digital del mundo, ya es una realidad. En menos de 3 semanas.

Repito lo que he dicho últimamente en mi Podcast y lo que dije en LinkedIn: voy a estar pensando, con este freeze que me da la vida, en mis próximos 20 años. En cómo me reinvento pero, sobre todo, cómo ayudo y doy valor a lo que hago. A la industria que represento.

Porque como dice esa campaña maravillosa de Apple, “El mundo lo cambian los que están lo suficientemente locos como para creer que pueden hacerlo”.

Y claro que no es fácil. Para eso, voy a necesitar la ayuda de mucha gente. De todos ustedes. Mis 100,000 nuevos Amigos.

RitaCast! O cómo ser Podcaster

RitaCast

Tanto que hablé de los Podcasts como formato, tanto que escucho y tanto que me gustan, que no pude perderme la oportunidad de hacer algo que me debía hace un rato: RitaCast. El podcast donde todo lo que ven aquí, lo intentaré de plasmar en un formato para escuchar a la hora del taco, mirando el techo o mientras caminas.

No me deja de impresionar la capacidad tecnologica que tenemos en pleno 2020. Hace unos años, y la razon de no haberme lanzado antes, hacer un podcast era pedir ayuda a un estudio amigo, o tener un sistema de sonido archi sofisticado… ¿Saben cual es mi set-up?

  1. El set-up

Primero, a falta de Mac, mi tablet Samsung Galaxy Tab S6, que funciona increible. Le pongo un adaptador de USB a USB-C (AliExpress, menos de luca); y un conector al modulo de audio Focursite de mi hijo, que conecta a un microfono y unos audifonos. Para grabar, Anchor. La interfaz de Anchor es super intuitiva, y te permite grabar literalmente desde el celular; subir audios externos o usar musica envasada y sin copyright para fondos o transiciones. Un agrado.

Tu diras… «Ah, microfono pro»… Pero fijate que he usado incluso mis Airpods, sin microfono ni modulador (claro, sin retorno tampoco); y suena super decente. El truco es estar en un lugar pequeño o con cortinas, o tela que impida el rebote. El resto, magia.

Mis primeros 3 capitulos fueron asi de simples. Luego, mi hijo musico y el gran Caco Lyon de Clio Estudios me ayudaron a tener una intro muy pro, y la voz más pro de Chile para presntarme cada capitulo, el gran Fernando Solís. Pero eso es apovechar lo que tienes a mano. En mi caso, contactos y amigos dispuestos a ayudarme.

2. el Podcast en sí

La noción de un podcast es bastante simple. Y es esta: Encuentra un tema, con audiencia… y partiste. Así de corta. Yo por ejemplo soy fanático de The VergeCast. Un podcast semanal (viernes) del editor de The Verge, 3 amigos que trabajan con él… y ni musica de fondo. Conversaciones sobre qué ha pasado esa semana en tecnología. En Emisor Podcaster, local, puedes escuchar a Baradit hablando de historia y a Pancho Ortega sobre teorías conspirativas y Ovnis… O entrar a Apple y toparte con «Matriarcalmente hablando». Tres tipos de Puente Alto muy chuchetas y divertidos, que conversan como en un carrete cualquiera. Muy divertidos.

El tema es este: Encuentra un tema que te dé para hablar un buen rato; y anda probando. Yo partí con RitaCast pensando en conversar con mis amigos (desde escritores hasta tecnologos; periodistas y mùsicos)… pero con el CoVid19, quedo todo en un encierro. Y algunos han sido extractos de este mismo blog, y otros, como el Capitulo 4, una pregunta hecha a 4 amigos de la industria que me respondieron por audio de WhatsApp.

Subir, editar, musica de fondo y listo.

3. Al aire

Anchor mismo la hace facilisimo. Puedes elegir si estas en Spotify, Google y otras mas desconocidas. Para irte a Apple debes verlo directo con ellos (cuèntate una nueva), con el link CSS de tu programa en Anchor. En mi caso, en menos de 24 horas ya estaba aprobado y funcionando.

El resto? Usar tus redes. Y, sobre todo, ser relevante en el contenido. He escuchado podcasts de 10 minutos (Remarcable people con Guy Kawasaki es maravilloso); o el mismo VergeCast que ha durado casi 1 hora. Lo importante es que, tal como digo siempre, respondas el… «Y a mi qué».

Sigue mi Podcast aquí, y comentame qué te parece!

El low-think del low-cost

Te hago unos zapatos. Increibles. Te saco la huella exacta de tu pie, trabajo a mano por una semana completa el cuero, las tintas, la suela y los puntales. Y te cobro 400 lucas por unos zapatos para toda la vida.

No te gusta? Ok. Anda al supermercado y compra unos zapatos genericos y de dudosa calidad, cero cuero, por unas 20 lucas.

Son los dos espectros maximos de una industria que en algo se parece a la publicitaria. Tenemos artesanos que hacen maravillas con su wacom y sus camaras. Expertos en materias primas que cambian cueros y tintas por talentos y tecnologías… y con una tremenda diferencian: nadie entra a tres zapaterias para «licitar»: hazme un par de zapatos, pasamelos gratis (gratis!) y luego, con los tres pares en mano, elijo a quien le pago. Y me quedo con los otros dos.

La industria creativa no es eficiente. Por definicion. Si buscas eficiencia en los procesos, buscalo en cómo armas los mails, cómo se entregan los originales. Pero nadie pone las manos al fuego por llegar a tiempo con una genialidad dn exactamente 10 horas. Es imposible.

Asi que hoy, estamos en una debacle que se monta desde dos angulos: los clientes pagan por hora (literalmente me he tenido que sentar con el equipo a calcular (?) cuantas horas requiere un posteo o un tweet; pero exigen por valor. Auch. Y por otro lado, pequeñas agencias, muy livianas en formato -desde publicistas recien salidos de la universidad hasta patrones de fundo que sólo traen y explotan practicantes para no pagar casi nada- que entran a pelear contra las mas grandes. Y, extrañamente, esa pelea se da.

Hace unos años, era impensable que en la misma licitación entrara un BBDO, un McCann… y un Pepito y Asociados. Hoy, la perdida de sentido de valor y, concedamos, la perdida de valor intrínseco de algunas multinacionales (que no se han actualizado, no han cambiado su modelo de negocio o ambas) convierte el mundo publicitario en un campo de batalla de todos contra todos. Ahora cualquiera te googlea un estudio global de los millennials. Cualquiera te muestra lo ultimo de Cannes.

Pero finalmente el problema no está ahi. Al contrario. Es clave ese tiron de orejas para realmente retomar el valor de las multinacionales, su diferencia real ante ese cobro. El problema es que mientras pasa esto, clientes se malacostumbran con otros mini actores, a no pagar retoques. No pagar fotos. No pagar por el trabajo.