Branding 2021: O el increíble poder de la Nostalgia

Hace muchos años, mi querida Maribel Vidal nos contó en plena presentación que la palabra «Recordar» viene de Re-Cordis: volver a pasar por el corazón. Nunca más lo olvidé. Que palabra tan bien diseñada. A su vez, me hizo «recordar» la famosísima escena de Mad Men con Don Draper mostrándonos el poder del recuerdo. El poder de la Nostalgia.

Te firmo que si tienes más de 30 años, lloraste con el final de Toy Story 3. Yo igual. A moco tendido. Fue inevitable. Porque te apretaron el botón de la nostalgia. Esa sensación de pérdida; de cosas amadas que ya nunca más serán.

Y eso? wow. Hace llorar.

O quizás es lo que algunos papers teorizan: que «todo tiempo pasado fue mejor» simplemente porque es una epoca segura. Una epoca que ya fue. Corte; se imprime. Un recuerdo plastificado e inmutable que, en su seguridad, nos hace anhelarlo y suspirar por él. 

¡Ah! Y a eso sumémosle además la vida más simple de cuando eramos chicos. 

Con todo esto en la cabeza, mirando el nuevo y maravilloso logo de Peugeot, y contrastándolo luego con el nuevo y maravilloso logo de Burger King (ambos casi idénticos a sus logos de los años 60s), no puedo dejar de sorprenderme ante tamaña genialidad: Apelar a la nostalgia. A mirar un logo y recordar (si eras gringo, claro está), cuando ibas con tu viejo al Burger King. O, para nosotros en Latinoamerica -sin BK sino hasta los 90s), ver el logo de Peugeot del auto de tu viejo. O tu abuelo.

Hace algunos años me tocó viajar a Vevey, Suiza, como parte de un «Dream Team» para crear la nueva campaña global de Nesquik. Yo iba para pensar, no para aplicar acá: con la ley de etiquetados, mi querido conejito Nesquik (creador de tantos recuerdos de mi niñez, pero también mi primer catapulta a la pseudo fama publicitaria, miren esto), no iba a seguir en Chile. Pero fui a trabajar para la campaña global. Y, finalmente, cuando esas ideas y brainstormings se convirtieron en campaña… venian acompañado de un logo donde, justamente, la Nostalgia (de los papás que tomaron Nesquik de chicos) era un eje central.

Es muy poderoso eso de volver a pasar por el corazón. 

Ese es el poder de la nostalgia. El poder de mirar algo hoy, pero estar viendolo realmente como en un espejo de doble fondo. Miras el logo del 2021… Pero son tu viejo, tu abuelo, tus recuerdos de niñez, seguros, cálidos y perfectos, quienes te saludan de vuelta. 

El futuro de la computación 3

Antes me reía de los que veían unboxings de productos de tecnología. Hoy, es mi placer culpable. Me compré el Samsung Tab S6 hace varios meses, y ahora que salió el S7 (muerde el polvo, iPad), igual lo miro de reojo…

Pero anoche salió por fin el precio y fecha de un gadget que estaba esperando hace muchisimo rato. Y que no veo la hora de probar:

Me encanta la tecnología; y me obsesiona la evolución de nuestros tablets, celulares, relojes, computadores. En una epoca en la que ya pasamos el beta de 4 meses y, sí, se puede trabajar sin oficina. Sin tacos. Sin mucho mas que, justamente, tus gadgets.

$1,300 dólares y llega a mediados de Septiembre. Bueno ya.

Por eso me pregunto si este aparato nuevo, este «tablet / Xbox / celular / mini computador», nos acerca más aún a la oficina virtual perfecta. Se ve increible. No tiene la pantallita plisable de plastico (no, Samsung, un cristal de ese grosor, no es un cristal); sino que dos pantallas que interactuan entre si. Con giro de 360 grados… y se ve bastante digno para trabajar. Pero me obsesiona el tema. Mi Mac desde que lo compré tiene un problema grave de batería (hice todo lo que el Genius me dijo; nada);y no he podido encontrar 3 dias de corrido para llevarlo y quedarme sin forma de trabajar. No me atrevo a armar presentaciones ni a cambiarlas siquiera, con mi tablet.

Es este el futuro de la computación, por fin? En septiembre lo veremos.

El futuro de la computación

Fui un Apple boy por años de años. Desde que Leo Prieto me mostró el primer iPhone que llegó a Chile, luego el iPad que me llegó desde Estados Unidos (y que me valió una entrevista en CNN por ser el primer chileno en tenerlo, jaja)… la verdad es que Apple, el inventor del smartphone que conocemos hoy, me tuvo en su ecosistema por años. Hasta que poco a poco se fue quedando atrás. Subiendo cada vez más los precios. Y eso, como a muchos, me hizo empezar a mirar para el lado.

Hoy, tengo un Chromecast en mi tele, conectado con el Google Home Mini de mi velador («Ok Google, ver Dracula en TV»; y automáticamente parte la serie, donde la dejé y en el idioma que elegí). Mientras Siri, asumo que porque «aprende» mucho menos que Google cada día, sin capacidad bilingüe, con muchos menos usuarios y preguntas diarias como el gigante de las búsquedas tendrá x segundo… se va quedando más y más atrás.

Pero el ecosistema (iPhone, iPad, Apple Watch, Apple TV en Apple; Google Home, Android, Chromecast para Google), está siendo también empujado por algo que se nos viene rápido: el Home office, la movilidad y la necesidad de andar con un aparato fácil y práctico para tele-trabajar. Algo que, para Apple, tiene forma de iPad Pro.

El iPAD OS es claramente una mejora impresionante en la forma de relacionarnos con el iPad como el «futuro de la computación»… pero a mi al menos esto del iPhone a 1 palo y el ApplewatchGate que sufrí hace unos años, me hizo dar un paso hacia atrás y pensar realmente qué es, para mi, el futuro de la computación.

Y el teclado tipo «caja de huevos» del iPad Pro, claramente no lo era.

Así que empecé a investigar más a Android. Sobre todo ahora, que tiene una interfaz más y más parecida a la de iOS… Y esto fue lo que encontré:

Primero, que SAMSUNG le hace las pantallas a Apple. Y, claro, se quedan con lo mejor: Amoled para Apple, Super Amoled para ellos mismos. Un punto para Samsung

Segundo, y esto es heavy, que Youtube, al ser de Google (dueños de la plataforma Android), también se deja lo mejorcito para ellos: Videos con el codec de 1400 pixeles y 60 cuadros, en lugar del máximo en Apple: 1080 y 40 cuadros. En simple, no importa si la pantalla del iPad Pro es mejor que la de Samsung (que no lo es): por codec, no puedes ver mejor que 1080 a 40 cuadros en YouTube, en Apple. Kaboom.

Solo con esto en mente, se me ocurrió empezar a ver alternativas al iPad Pro… y me topé con esta maravilla: el Samsung Galaxy Tab S6. Que, oh sorpresa, venía con lápiz y teclado por el mismo precio de sólo el tablet. Y más gigas que el iPad Pro.

Pros: El trackpad es de verdad. No una caja de huevos. La pantalla es una maravilla. Corre impresionantemente bien el Outlook 365.

Cons? El chip de Apple es un poco mejor (si juegas se nota); y obvio que no está en el ecosistema de Apple (apps, iCloud). Pero tiene el asistente de Google y, de verdad, no he echado de menos ninguna App desde que hace rato uso más y más Outlook y google. Los juegos que juego, también están en Google Play.

Y LA RAZÓN DE ESTE POST! El futuro de la computación es liviano. Movil. Simple. Va más allá de un celular y menos que un laptop. Y el teclado, el lápiz (oculto detrás, no se cae ni se pierde), la forma simple y la capacidad de trabajar de verdad en el Samsung Tab S6, a mi que toda la vida he usado Mac, me funciona increíble. Con un editor de videos bien decente, un lapiz maravilloso y una integración con Outlook 365 superior.

(ironicamente, sacada con mi iPhone)

El low-think del low-cost

Te hago unos zapatos. Increibles. Te saco la huella exacta de tu pie, trabajo a mano por una semana completa el cuero, las tintas, la suela y los puntales. Y te cobro 400 lucas por unos zapatos para toda la vida.

No te gusta? Ok. Anda al supermercado y compra unos zapatos genericos y de dudosa calidad, cero cuero, por unas 20 lucas.

Son los dos espectros maximos de una industria que en algo se parece a la publicitaria. Tenemos artesanos que hacen maravillas con su wacom y sus camaras. Expertos en materias primas que cambian cueros y tintas por talentos y tecnologías… y con una tremenda diferencian: nadie entra a tres zapaterias para «licitar»: hazme un par de zapatos, pasamelos gratis (gratis!) y luego, con los tres pares en mano, elijo a quien le pago. Y me quedo con los otros dos.

La industria creativa no es eficiente. Por definicion. Si buscas eficiencia en los procesos, buscalo en cómo armas los mails, cómo se entregan los originales. Pero nadie pone las manos al fuego por llegar a tiempo con una genialidad dn exactamente 10 horas. Es imposible.

Asi que hoy, estamos en una debacle que se monta desde dos angulos: los clientes pagan por hora (literalmente me he tenido que sentar con el equipo a calcular (?) cuantas horas requiere un posteo o un tweet; pero exigen por valor. Auch. Y por otro lado, pequeñas agencias, muy livianas en formato -desde publicistas recien salidos de la universidad hasta patrones de fundo que sólo traen y explotan practicantes para no pagar casi nada- que entran a pelear contra las mas grandes. Y, extrañamente, esa pelea se da.

Hace unos años, era impensable que en la misma licitación entrara un BBDO, un McCann… y un Pepito y Asociados. Hoy, la perdida de sentido de valor y, concedamos, la perdida de valor intrínseco de algunas multinacionales (que no se han actualizado, no han cambiado su modelo de negocio o ambas) convierte el mundo publicitario en un campo de batalla de todos contra todos. Ahora cualquiera te googlea un estudio global de los millennials. Cualquiera te muestra lo ultimo de Cannes.

Pero finalmente el problema no está ahi. Al contrario. Es clave ese tiron de orejas para realmente retomar el valor de las multinacionales, su diferencia real ante ese cobro. El problema es que mientras pasa esto, clientes se malacostumbran con otros mini actores, a no pagar retoques. No pagar fotos. No pagar por el trabajo.

¿Tu cara, es tu cara?

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Hoy apareció una noticia de la que todos mis amigos geeks están hablando: Que al Consejo para la Transparencia no le gustó nada la idea de que Mall Plaza esté usando tecnología biométrica (reconocimiento facial) con la gente que entra al mall.

Really?

La semana pasada entré al Work Café y, al acercarme a la pantalla, me dijo «¡Hola Cristián, quieres que llamemos a tu ejecutiva?» un solo click al «si»; y acto seguido ya tenía un SMS en mi bolsillo para presentar por un cappuccino gratis. Porque entré a mi banco y me reconocieron. Y me molestó? hell no. Como tampoco me molestaría un sistema automatizado en la entrada de mi condominio, conectado con la policía, que advirtiera si un psicópata quiere entrar colado y saltar mi reja.

La pregunta es super valida. Y entiendo ambos lados de la discusión… Pero así como cualquier pelagatos te pide tu RUT (con el que se pueden sacar productos bancarios) y que lo anotes en un block sin ninguna seguridad a la entrada de un edificio random, me parece que este tipo de sistemas de validación, como todo, puede ser usado para hacer el bien o hacer el mal. Y está bien que se legisle. ¿Que qué creo yo?

  1. Que la policía por default debería tener un registro global. Eso de «todos tenemos derecho a pasar desapercibido» es super valido, hasta que al lado tuyo anda un pedófilo que se quiere colar al jardín de tu hijo. Si no tienes nada que ocultar, qué te importa que el gobierno tenga tu cara. Si eso termina funcionando para que me saquen un parte automatizado, el pelotudo soy yo.
  2. Que, como bien dictará la ley en trámite, todos tenemos derecho a decidir qué información se le da a quién. Es muy distinto que al entrar a la clínica rápidamente me hagan un check-in, y pase y todo está listo… a que saquen a alguien de un banco porque se filtró su información de salud y no les conviene. Vi una charla en el SXSW super interesante sobre el «Blockchain of Everything», y tu derecho inalienable -ahí si estamos de acuerdo- de ser tú quien decide qué información le das a quien… pero que la llave de entrada sea tu cara? ¡la raja!
  3. Como publicista, y comunicador en general, soy un obsesivo con la experiencia de usuario. Y si hay algo más perfecto y seamless que mirar un punto y que te reconozcan, díganselo a Amazon Go para que mejore aún más esto:

¿Somos los dueños de nuestro rostro? Obvio. De la información que conlleva? Sí, hasta cierto punto. No quiero que sepas donde vivo ni cómo se llaman mis hijos. Pero sí quiero que mi banco me dé un café gratis y que el aeropuerto me deje entrar corriendo hasta mi asiento del avión para enchufarme a mi serie… que mi asiento del avión sabe exactamente en qué punto la dejé, porque me está mirando. Pero con respeto.

«Oye Siri… Dame con Google»

Ok, antes de empezar, algunos disclaimers dignos de mencionar:

  1. Si bien existen otros computadores como el HP Spectre o incluso el nuevo Microsoft Surface 6 que le hacen mucha pelea al Mac… todos usan Windows. El Mac usa Mac OS.
  2. No existe otro tablet como el iPad. Sorry. Convénzanme de lo contrario. Mándenme uno. No lo creo. iOS en parte. Apple en parte. No lo hay. Lo siento.
  3. Los AirPods son una maravilla. Livianos, pequeños, se cargan en su caja, reconocen el Apple Watch, el Mac, el iPhone y el Apple TV.
  4. Tampoco existe en otro ecosistema un Smart Watch como el Apple Watch. Y nótese que yo todavía tengo y uso el primero.

Dicho eso… Oye, Siri: que pena.

Cuando me llegó el tiempo de cambiar mi iPhone 6s, empecé en la búsqueda del sustituto. Claramente  el X, de ¡¡Un millón doscientos mil pesos en Chile!! no lo iba a ser. Así que me paseé por la tienda Samsung (Mmm nah), le eché una mirada al increíble Pocophone de Xiaomi… y la verdad hasta ahora el que más me convence es el Huawei P20 Pro. O su nuevo hermano el Mate 20 Pro… ¿Por qué? Porque la cámara es impresionante (@LeoPrieto me mostró las fotos que tomó de noche, y parecen una pila de retoques perfectos; hasta difícil de creer)… El precio, claramente también es increíble en comparación…

Pero Google Assistant? Wow.

A ver. Otro disclaimer: pensé que Shortcuts de Siri eran la solución a «Oye Siri, quiero que prendas las luces, MIENTRAS me pones música, MIENTRAS pones el mapa a la oficina, MIENTRAS escuchamos AC/DC…

Lo cierto es que el ecosistema Apple funciona muy mal con las luces de Hue. La música, si no es Apple Music, mejor olvídate. Y el mapa DEBE ser Apple (agh!!!). O sea, preso en el ecosistema Toc y egoísta de Apple.

Mientras, buscando en foros, encontré la manera de bajar el Google Assistant (básicamente, creé una cuenta de cero, hice creer que estaba en Estados Unidos con un VPN y… blablablá). Creando luego un shortcut: «Oye Siri… Ok Google», para invocar al asistente de Google. Que, además de apagarme las luces, abrir Waze, decirme el clima y mandar un mensaje a quien quiera, me pone AC/DC o la lista que quiera, en Spotify ¡O Apple Music!

Toma.

La decisión está clara: el Mac, el iPad, el Apple Watch y los AirPods no tienen hoy realmente una competencia… Pero miren el Huawei Mate 20 Pro y díganme si no dan ganas de decir… «Oye Siri… nos vemos en el iPad».

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Mate P20 Pro. Como todos, tiene «notch»; pero también una cámara de 3 lentes. IA en las fotos. Un sistema de carga Qi inversa (AKA puedes prestar carga a otro smartphone con Qi)… y un sistema de huella ¡en la pantalla misma!

Light. El teléfono que te respeta.

De todas las cosas que vimos en el #MWC (Mobile World Congress) de Barcelona este año, una de las más curiosas es este aparato. Un smartphone que, según su reseña IndieGoGo, es un «teléfono que te respeta». Que te saca de la modorra tecnológica y te hace mirar hacia adelante.

Interesante. Qué opinas tú? ¿Lo usarías?

Social by design

No me voy a seguir excusando por lo poco que estoy escribiendo en mi blog. Para qué; si está claro que mi cabeza anda a mil. Estar a cargo del cambio cultural de la agencia más grande de Chile es como para pedir que el mundo gire un poquito más lento para tener más horas en el día.
Lo que sí he hecho bastante, por lógica, es enfocarme en este cambio cultural. Como viene el mundo y hacia donde las marcas y las agencias deben apuntar. He estado dando charlas en Lima, yendo a Workshops en MedellínŠ y hay una palabra que me está encantando cada vez más: «Social by design«

Social, por diseño. O, como decía Steve Jobs, «Diseño no es como las cosas se ven. Diseño, es cómo las cosas funcionan».
Es difícil cambiar la forma de trabajo a un creativo que lleva 20 años en el rubro. Hacerle ver que ahora la gente es un canal más. Y que nuestra oportunidad no está solo en hacer una pieza genial, sino una pieza genial que te haga a TI hacer algo genial también. «Social by design».Hecho para que tú lo compartas. Lo vivas. Lo hagas tuyo.

Seguramente ya vieron el ultimo trabajo que hicimos para Coca-Cola, «El Taxi del Movimiento». Un experimento que ya lleva más de 1.4 millones de visitas, y que habla de ese nuevo rol de los publicistas: Crear productos, interacciones… Experiencias, que vayan más allá de la retórica.

Pensar desde la otra vereda. Desde la gente, no desde la marca.
Diseñado desde lo social. Diseñado desde lo que le importa a la gente.

Y es que, finalmente, la tecnología no es la solución. Es simplemente el papel sobre el que vas a dibujar.

Parrilla trendy

Folding-grill-tools

¿Qué tal? Práctico, simple y totalmente design.
Tremendo regalo navideño, y muy buena forma de empezar la temporada de
piscina + asados.
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