Distanciamiento social vs Acercamiento Consciente

La pandemia blablablá, la forma de relacionarnos blablablá y las reuniones blablablá. No les voy a dar la lata con lo que todos estamos viviendo y sintiendo. Por primera vez ¿en la historia? el mundo entero está alineado en miedos, anhelos y problemas. Todos encerrados. Todos lejanos… Pero también, en cierta forma, más cerca que nunca.

Mucho hablamos de la «distancia social» (que en realidad es sólo físico; con varios Zooms, Teams o Meets cada día), pero no sé si le estamos tomando el peso al vaso medio lleno: la manera en la que, primero, nos estamos acostumbrando a una forma de relacionarnos que ya pasó hace rato la regla de los 21 días, con la muerte súbita y total de esas «reuniones que eran para mail» y los desplazamientos de 1 hora para meetings de 30 minutos… y algo que me he dado cuenta con el correr de los días (¡y meses!). Algo que he bautizado como Acercamiento Consciente. Que, más que el antónimo al Distanciamiento Social, es un bonito efecto secundario.

Tuve la buena (y mala) suerte de convertirme en jefe super chico. A los 30 años ya era Director General Creativo de MRM. Y cuando eso pasó, uno de mis tíos, entonces Gerente General de una clínica, me comentó entre las felicitaciones que, lamentablemente, también me daba la bienvenida a la «Soledad del jefe». Nadie invita al jefe a los cumpleaños. Nadie es tan abierto ni cercano con el jefe. En ese entonces, aprendí rápidamente lo que era estar en mi linda y luminosa y cómoda oficina… almorzando solo. Sin salir, para no mirar la ventana mientras comía en algún lugar.

Estar encerrado en mi oficina, me creó también la necesidad de, conscientemente, acercarme al equipo. Salir del encierro. Evitar la modorra de la pantalla. Llamar a amigos. Ser, conscientemente, más social. O sucumbir a esa terrible nueva realidad de la «Soledad del Jefe».

Al salir de McCann y comenzar mi camino al emprendimiento (que ya he compartido bastante en mi Podcast), justo en época de pandemia, ese sentimiento y esa necesidad volvieron a aflorar más fuerte que nunca. Primero, por la necesidad de entender donde estaba. Con quienes contaba. Como empezaba «mis próximos 20 años». La conexión, la necesidad de mi red de apoyo, se volvieron vitales, y fundamentales, en lo que un mes más tarde se volvió mi «Nuevo Ritalin«, como tan bien le llama mi coach. Corte a dos meses más tarde… dándome cuenta de lo importante que ha sido para mi el proceso y el diseño de conexiones clave en mi vida social, emocional y profesional.

El lado luminoso del distanciamiento físico, si tú también te das cuenta y te preocupas de hacerlo, es este «Acercamiento Consciente». Hoy ya puedo decir orgulloso que tengo 5 clientes con los que estoy haciendo proyectos que me tienen feliz, realizado y muy motivado… ¡y con 3 de ellos jamás he estado fisicamente en la misma sala! Y si hoy me preguntas si la pandemia me tiene aburrido de la soledad, no sabría de qué soledad me hablas. Porque evitando la «Soledad del Jefe», aprendí a agendar, obligarme, diseñar, conscientemente, cómo no volverme una persona aislada y sola y amargada. Y hoy, en plena pandemia, seguí de largo con esa costumbre, que me tiene hoy hablando con muchísima gente. Conectado como nunca. Conectado como siempre.

Va a sonar feo desde mi privilegio, pero soy también consciente de él y doy gracias todos los días por ello: hace unos días hablaba con mi señora sobre lo que ha hecho la pandemia por nuestra familia, y más allá de mi hijo adolescente que echa de menos a la polola y los carretes; o la mala forma con que los colegios pueden armar las clases para una niña de 5 años, este período nos ha unido más como familia. Disfrutando un aperitivo sabor sábado un miércoles cualquiera; con la bendita ubicuidad de no perder ya dos horas al día en desplazamientos o cerrar mi computador un rato y tirarme al suelo con mi hija y nuestras mascotas para jugar un rato. Encerrados cocinando, jugando juegos de mesa y aprovechando y disfrutando la casa a full. En paralelo, el Acercamiento Consciente me ha mantenido unido con amigos en Happy Hours de varias horas, Bingos familiares (gran dato: «Cartones de bingo» en la Appstore y alguno que tenga un bingo físico para ser el anfitrión) y tantos nuevos amigos por los grupos de Whatsapp y las charlas diarias, que pareciera surrealista decirlo.. pero gracias a la pandemia, me siento más acompañado que antes.

Como ya he hecho costumbre en mi Podcast, quiero dejarles algunos tips, algunos consejos accionables que he aprendido en el camino, para un buen Acercamiento Consciente:

  1. Agéndalo. Esto se diseña. No pasa solo. Ponlo en tu calendario, literalmente: una o dos horas al día para conectarte con al menos 2 o 3 personas. Puede ser un ex cliente, un pariente con el que no hablas hace rato, o un amigo. Hazlo costumbre. Hazlo parte de tu calendario y respétalo.
  2. Participa. Busca grupos de Whatsapp, charlas o clases donde no solo aprendas, sino que también puedas aportar en la conversación. Es bueno para el ego y para actualizarte. Te obliga a pensar y tener una participación activa. ¿Alguna pregunta? Sí. Siempre trata de hacer alguna. Generar debate. Compartir posturas.
  3. Ten una agenda. Cuando me conecto con alguien, siempre trato conscientemente de tener una «agenda»: o bien ayudar, o bien recibir ayuda. Crea y cultiva ese flujo eterno. Es como el «yo pago el almuerzo». Eso obliga a seguir el flujo. A hacer un segundo almuerzo para pagar el anterior; y así.
  4. Cree en el Dharma. Alguna vez alguien me dijo esta pelotudez: «Tu problema Rita, es que eres muy buena persona. No puedes llegar tan arriba siendo una buena persona». Apenas escuché eso, supe que no quería seguir tratando con este tipo de personas. Y corroboré por enésima vez en estos días que la gente más exitosa que conozco, es también la más dispuesta a ayudar. Sí existe el almuerzo gratis. Sí existe la ayuda desinteresada. Porque esa misma ayuda desinteresada a mi mismo me ha hecho sentir en deuda, y la pago. Porque quiero. Porque se siente bien. Conéctacte con gente para ayudarla, para aportar. Y el universo te va a traer de vuelta eso por diez veces. Comprobado.

Ahora cierra tu computador, toma una hoja y un lápiz y date 5 minutos para pensar donde estás hoy respecto a tu Acercamiento Consciente. A quien le debes una llamada. A quien podrías ayudar. Quien podría ayudarte a ti. Y comienza el ciclo. Hoy, si lo quieres, puedes estar más conectado que nunca. Y no parar de estarlo nunca más.

AirPods Pro: review a 1 semana.

Lo he comentado varias veces en mi blog: por años fui un fanático absoluto de Apple. Pero como suele pasar con las empresas creadas por un visionario, cuando este desaparece, el alma se va. Y con Apple, la partida de Jobs y luego la de su jefe de diseño el año pasado, eso mismo pasó: una manzana cada año más sosa; mientras Android y Google y Microsoft empiezan a dar pasos más y más firmes.

Por eso deje mi iPad y cambie al Samsung Tab S6. Y todavía no me arrepiento. Pero a la hora de cambiar mis AirPods (que obvio que a los 3 años estaban programados para dejar de funcionar bien), probé primero con unos Marley de madera espectaculares… pero no. No es solo cosa de sonido. Es cosa de comodidad. Y ahí los AirPods son los reyes. aunque no me apuraría tanto con los Pro.

Pero vayamos por partes: el primer y más notorio cambio de los AirPods Pro (y los comparo con los míos, que eran de primera generación), es que son un poquito más cortos y tienen una gomita en la punta, para la cancelación de ruido. Al probarlos, se sienten un tanto más incómodos. Los AirPods originales caben suavemente dentro de la oreja, pero estos nuevos van a presión con la gomita. Y eso es lo más difícil. Y es que probé los tres tamaños que vienen en la caja, e hice el demo de sonido de la aplicación, pero ninguno de los tres me quedó del todo cómodo. A los 10 minutos hasta son un tanto molestos. Y aunque presionando el bastón y pasando de modo transparente (cuando el micrófono externo hace que escuches el ambiente) a cancelación de ruido parece casi brujería, creo que el único momento donde realmente los preferiría a mis antiguos AirPods, es en un avión. En la normalidad de una charla por Zoom o viendo algo en mi tablet (que ojo que es android, y funciona perfecto; el único tema es tener un iPhone para programar que hace cada botón, al inicio); prefiero la comodidad de los antiguos. Más cómodos porque después de un rato ni me acuerdo que los tengo puestos, y más cómodos también porque sacarlos de la caja es mucho más simple. Lo leí varias veces pero ahora que lo probé en carne propia, me doy cuenta de que sacarlos de la caja es un cacho.

En segundo lugar (y esta es una discusión que tenido con varios Amigos, mal que mal es un gadget de 200 Lucas), el sonido está bien, pero tampoco es lo mejor que escucharás en tu vida. Podría decirse que son casi iguales que los AirPods antiguos, pero con la gomita el sonido lo escucharás más puro. Obvio. Hay varios videos de expertos hablando del Tema…

…y el resultado siempre es el mismo: No suenan increíble, pero el resto de specs hacen que se olvide un poco el asunto.

Al final del día, creo que me hubiera quedado con la segunda generación de AirPods normales. Pero el precio no es tan distinto, y esto se cargan inalámbricos como mi iPhone. Así que espero que la incomodidad de las gomitas sea algo pasajero y me acostumbre. Si es así, me parece un decente upgrade. La cancelación de sonido no es algo nuevo en la categoría, pero si se agradece en un gadget que está perfectamente conectado con tu Apple TV, tu Mac o incluso con tu tablet Samsung si sabes hacerlo. Es un buen upgrade. Decente. Solo decente. Solo apenas. Cómo nos ha estado acostumbrando la manzanita los últimos años.

Pagarías 200 Lucas por la comodidad de su forma, el bloqueo de sonido y la conexión perfecta con el ecosistema Apple? En pandemia, con zooms todo el día, un mes de bencina y tag me parecieron razonables. Normalmente? No sé. De verdad que no sé.

Para cambiar el mundo, parte haciendo tu cama

La pelea es la misma de siempre: ¡Niños, levántense, hagan su cama, respeten sus horarios! Ellos me miran siempre con cara de «Para qué, si estamos encerrados; si puedo estar en clases acostado»… Si. Pero no. Si realmente no quieres terminar tirándote por la ventana, si realmente quieres sacudiste la modorra y la depresión y el encierro que llevamos ya casi por 3 meses, los ritos y el orden son clave.

Esta semana voy a hablar de eso en mi Podcast. Sobre el «manual de supervivencia 2.0» luego de casi 2 meses desde que hablé de «Como sobrevivir al encierro» en mi Podcast. Y creo que merece la pena volver a conversarlo.

Por lo pronto, les dejo esta charla que me inspiró; y espero que a ustedes también.

¿Qué libros te ayudaron a ser lo que eres? 5 Cap@s de la industria y sus imperdibles

Hace unos días empezamos esta conversación con unos amigos… y se me ocurrió la idea preguntarle esto mismo a 5 capos de la industria. Cinco personas que admiro profundamente, y que accedieron a contestar en el Capítulo 20 de mi Podcast que pueden escuchar acá. Y que, como complemento al capítulo, aprovecho de convertir en este post con todos esos libros maravillosos que nos dejaron para aprovechar el encierro.

La selección de Eduardo Pooley.

Serge de Oliveira:

Sun Tzu, El Arte de la Guerra.

Getting Things Done David Allen.

Armas de Titanes, de Tim Ferriss

100 Elementos que debe tener un sitio web, de Juan Carlos Camus


José Ignacio Solari:

Chilenos de Raza, de Francisco Mouat


Cristián Maulén:

Totem, de Andy Stalman

De qué hablo cuando hablo de correr, de Murakami


Maribel Vidal:

Confesiones de un Publicitario, de David Ogilvy

El Largo Camino hacia la Libertad: La Autobiografía de Nelson Mandela.

La Reina Isabel cantaba Rancheras, de Hernán Rivera-Letelier.


Eduardo Pooley:

Marketing Directo con Sentido Común, de Brighton Bird

Gestión Eficaz del Database Marketing, Robert Shaw

Steve Jobs, De Walter Isaacson

iWoz, de Steve Wozniak

Los Negocios en la era digital, de Bill Gates

Hit Refresh, por Satya Nadella

Freakonomics, de Steven D. Levitt

As The Future Catches you, de Juan Enriquez

Buscar, de John Battelle

The Long Tail, Chris Anderson

ZMOT: Winning The Zero Moment of Truth, de Jim Lecinski

9 preguntas para empoderarte

1. ¿Quién/Quienes me importa/n más en la vida? 
2. ¿Cómo la/les puedo ayudar a ser más felices? 
3. Cuáles son mis metas más potentes? 
4. ¿Cómo me voy a sentir cuando las alcance? 
5. ¿Qué me hace sentir profundamente agradecido? 
6. ¿Cómo puedo mostrar más aprecio? 
7. ¿Qué es lo mejor de mi “ahora mismo”? 
8. ¿Cómo puede ser aún mejor? 
9. ¿Cuál es mi próximo paso?

Futurología: la vida post CoVid19

Lo vengo diciendo desde hace un rato, medio en broma, harto en serio: Lo que los «evangelizadores digitales» no habíamos podido hacer en 15 años, el Corona Virus lo consiguió en menos de dos semanas. Ecommerce a full. Delivery. Reuniones remotas. Aulas virtuales (el mismo profe que no sabía pasar los slides del powerpoint, hoy hace clases por zoom; cáchate esa). O como la secuela de Trolls y su lanzamiento online, pese al enojo de las distribuidoras. Es que sorry my friend, pero el Corona Virus parece ser «lo mejor» que le pudo haber pasado a la tecnología. Y sí, digo «lo mejor» entre comillas. Obvio. Nunca tan gil. Esto es grave, gente. Muy grave. Anoche el tío de una vecina, un tipo preparado, con buen pasar y buen plan de salud, se murió por falta de ventiladores. Así de simple. Así que ojo: en esta nota no pretendo decir que «wuuu, bacán, CoronaLover!». Nunca tan pelotudo. Pero, como dije hace unos días en uno de mis capítulos del podcast, extrañamente esta enfermedad de mierda está haciendo que la humanidad entera se alinee: primero ordenando las prioridades reales (arriba la vida, la familia, las redes de apoyo; abajo el auto, la ropa y el show off)… segundo, creando oportunidades, necesidades tecnológicas que nos están adelantando, a punta de necesidad, en 10, 20 años como sociedad.

Ya hay un robot (Eva, que creativo 😕) atendiendo a la gente que llega a una clínica en Santiago. La falta de contacto está haciendo que los hologramas y guantes hápticos pasen a ser una opción super lógica. Los Deepfakes o incluso los actores 3D, con gente incluso aún viva y real, se vuelven una opción para todos los estudios. Eso, o empezar a un refrito eterno. Porque las series y películas pre CoVid ya se están acabando… y hay que hacer algo.

Imaginate el futuro: estás viendo el matinal, y de pronto todos se quedan callados y te miran a pantalla. La razón? Olvidaste pagar la cuenta. What?! Obvio. Si son personas 3D. No son reales. Y podríamos incluso programar que «dejen de actuar» si no pagaste. Shame on you. Te miramos con ojos tristes hasta que digas la frase mágica que activa la escucha de tu asistente virtual y des la orden de pagar.

Y todo vuelve. Acción.

Muy loco? hace unas semanas, seguro. Hoy, en un mundo con una pandemia sin vacuna conocida; en una sociedad que empieza realmente a pensar como es la vida de los próximos ¿dos años? sin contacto… no lo veo tan raro.

Espacios virtuales perfectos. Con una oficina maravillosa, que solo existe a través de tus ojos y tus guantes hápticos. Y tu oficina pagando simplemente una «licencia», en vez de arriendo. Porque el espacio real sigue siendo tu departamento. El primer restorán virtual, con un delivery coordinado con la experiencia: mientras conversas con tus amigos y se abrazan y hueles el perfume de tu amiga (todo virtual; todo coordinado entre sistemas y, obvio, todo cobrado), el restorán mandó la comida real a tu casa y ya la tienes frente a ti. Es de un restorán de verdad (hoy, sólo una cocina, la verdad); con un chef real… pero tu experiencia es realidad mixta: tus amigos están ahi, contigo, en un restorán de decoración imposible. Perfecta. Pero, en realidad, están todos en su propio metro cuadrado, con su mesita mínima, con la comida real, en su casa.

Siempre en tu casa. Nunca más en tu casa. He probado VR en 4K con «cines» virtuales. Son increíbles. Casi reales. Pero nunca lo pensé como opción. Porque nunca antes tuvimos que buscar soluciones a no tocarnos. A no salir. A no poder vivir la vida normal…

Y si la vida normal se vuelve una simulación? Y si de ahora en adelante nos abrazamos más que nunca, nos tocamos más que nunca… a través de guantes y lentes? Y si el futuro de la humanidad, con el delivery, el 5G, los autos que se manejan solos (ahora sí que es súper necesario, no?) y un temor real y global como el Corona Virus… no son 10 años en el futuro, sino que 50 o 100?

Es loco. Pero hoy empieza a sonar super, super cuerdo. La única opción real, hoy, de un AirBNB o un Latam, es crear viajes virtuales. No hay otra! Y si te parece pelotudo o exagerado, mira lo que puedes hacer hoy mismo para visitar virtualmente la isla Faroe: un tipo real, mochila al hombro, camina cual Mario Bros de carne y hueso operado por tu teclado, a miles de kms de distancia.

El corona Virus es lo peor que nos ha pasado en 100 años. Pero quizás es lo mejor que le podría haber pasado a Silicon Valley. Con la tecnología como el único sucedáneo posible para la vida que conocíamos.

Bienvenido a un mundo de futurología en fast forward. Lo que los evangelizadores digitales no pudimos hacer en 15 años, el Corona Virus lo hizo en 2 semanas. Imagínate lo que puede hacer en 2 años.

El lado positivo del CoVid19

Esta semana en mi Podcast hablo sobre todo eso «bueno» que está pasando gracias al Coronavirus. «Bueno», entendiendo que claramente esta enfermedad está causando estragos en nuestra economía. En nuestra «normalidad»… pero el encierro obligado, nos está dando cosas buenas: en nuestras relaciones. En nuestra forma de enfrentar los problemas. En nuestra manera de conectar con los vecinos. Con los amigos. Con nuestros viejos. Yo al menos, los desglosé en siete puntos clave:

1. Transformación digital obligatoria.

2. Se acabaron las relativizaciones de lo que es importante!

3. Un reality check a las Relaciones.

4. Invenciones y reinvenciones personales.

5. Aprender.

6. Redescubrir las comunidades: La red de apoyo como base social.

7. Volver a a aburrirnos. Volver a inventar.

(Si quieren escuchar el capitulo completo, acá pueden hacerlo; en Google, Apple Podcast y Spotify).

Pero hay otro tema clave que está comenzando a pasar en nuestra sociedad. Y es que la vida misma, nuestra «normalidad» está mutando. Para siempre. Y es que si esto realmente dura 2 o 3, ¡o 6 meses! Nuestra forma de relacionarnos con nuestros equipos de trabajo, tendrá ahora una nueva dinámica. Para siempre. Nuestra manera de medir nuestro éxito (con los autos juntando tierra, las tiendas caras cerradas y los guantes de goma tapando tus joyas), está tomando una forma humana. El alma, las acciones, las relaciones como moneda de cambio.

Y eso es muy potente.

Hoy el Coronavirus nos hace un «reality check» a todo lo que somos. Un scanner de nuestra vida (con tiempo para pensarlo, además), que nos muestra cómo es nuestra relación de pareja. Con nuestros hijos. Qué tan buen o mal jefe somos. Quienes son nuestros verdaderos amigos.

Cuando todo vuelva a la normalidad, ya será otra normalidad. Y, pese a todo lo que está pasando de malo en el mundo… tiene un lado luminoso. Que no podemos soltar nunca más.

La sociedad está cambiando. Para siempre.

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RTLN: Emprender post 40

Ha sido un viaje alucinante. Heavy. Incómodo. Triste. Un golpe al ego. Un salto al vacío.

Pero también ha sido un viaje inspirador. Motivante. Feliz. Con muestras de cariño, confianza y ganas que, la verdad, no me las esperaba. No tantas. Y me siento muy afortunado.

Tal como he contado más de una vez en mi podcast; y en este post surrealista de Linkedin que ya lleva más de 150,000 views, luego de 20 años trabajando en McCann Worldgroup, de practicante a redactor, director creativo, Digital Advisor de la región, DGC de MRM y hasta VP de McCann Santiago, me veo enfrentado a lo que, por años, era un norte borroso y necesario: pasar la barrera de los 40 y emprender. Porque claro, en mi linea de trabajo, es eso o ser regional (que en algún momento llegué a rechazar); o asociarte con alguien.

Hoy, me lancé.

Y es una mezcla muy loca de sensaciones. Libertad. Terror a lo desconocido (con 3 hijos y una señora que mantener, créeme que ese terror es muy, muy palpable)… pero también sabiendo que tengo la suerte increíble de trabajar en la suma de mis hobbies. Y que siempre he dado el 200%. Porque me gusta, y porque si no, no tiene sentido trabajar en lo que trabajo.

Así que todo esto partió con este tipo de muestras de afecto de mi jefe, mis colegas y mis clientes:

Mi segundo paso, fue tratar mi carrera, mis «próximos 20 años», como si de una campaña de marketing se tratara. Una buena campaña se hace cuando defines perfectamente el problema. Y el «problema de marketing» de mis próximos 20 años, es entender donde estoy. Donde está la competencia y, sobre todo, qué necesita la industria. Así que me asesoré con el gran Cristian Parrao, que además de ser el Headhunter digital más seco de la industria, es Coach. Y con él encontré mi diferencial. Mi camino. Mi FODA aplicado en mi propia vida. Y estén en este proceso o estén pensándolo, se los recomiendo. Porque uno trabaja para esos primeros 20 años. Para llegar arriba, lo más arriba posible… El problema es cuando llegas a los 35 años. Y de ahí, qué?

Mi tercer paso fue empoderarme y encontrar las herramientas que iba a necesitar. Primero, actualizando mis conocimientos de Growth Hack, metodologías ágiles y certificando mis conocimientos en Facebook y Google. Una burocracia que nunca hice antes, y que tenía que hacer. Para buena suerte, todo fue relativamente rápido. La suerte de trabajar en lo que te gusta; siempre actualizado más por hobby que por pega. Segundo, mapeando a mis colegas, mis partners y empresas con las que voy a seguir trabajando con la misma estricta ética de trabajo que me ha hecho conocido. Ni más, ni menos. Pero con un diferencial: ahora no estoy en un buque. Sino que en una lancha a motor. Mas liviano, más agil y, sobre todo, más rápido.

Así que recién ahi… el cuarto paso: la propuesta en sí.

Pincha el logo y ve mi propuesta de valor.

Si por años fui capaz de diseñarme a mi mismo como profesional, gracias a grandes mentores en mi vida, como Maribel Vidal, Pablo Walker, Sean McDonald, Nir Refuah y Martin Mercado; buscando excelencia de servicio, creativa, estratégica y efectiva, lo lógico es que ese es mi diferencial. No soy solo un creativo integrado. Fui el primer creativo éxitoso en lanzarse al lado digital. No para dejar el otro. Para unir fuerzas. Y en esa misma mirada, integrar servicio, negocio y creatividad. Escucho y entiendo a los clientes; y soy capaz de encontrar y conectar su valor, con lo que la gente necesita. Y no. No es un 360 ni un full service. Así que, luego de pensarlo mucho, lo definí como Full Stack Marketing.

Full Stack. Como en la programación y el desarrollo web. Y no me malentiendan: no hablo de hacer todo. Hablo de tener la cabeza estratégica y la capacidad creativa, para conectar luego con lo mejor de la industria. Y sí, al final es entregar un servicio completo… pero boutique. Realmente con cabezas senior y ejecución impecable, como sólo el estar metido al 100% en cada proyecto me permite hacer hoy. No el 5% que dicta el fee. Y en un formato liviano, simple y ubicuo, como los clientes tanto necesitan.

En la entrevista de Alejandro Godoy en «Emprender después de los 40», lo detalló un poco más

Así que estoy feliz… pero expectante. Claramente es una mala época para emprender. Pero también es una pésima época para las cosas como siempre han sido. Y, en ese empate; justo en ese momento, me toca sacar la cabeza del agua, cuchillo en los dientes y sonriéndole a mis próximos años. Con mariposas en la guata. Como tiene que ser.

El futuro de la computación. Parte 2.

Escribí sobre el futuro de la computación hace no más de 3 meses (acá)… pero fue antes del home office, antes de quedarme sin Mac (porque era de McCann, obvio; y en 20 años jamás necesité comprarme un computador personal; siempre fue de McCann)… y, además, antes de la salida del tan esperado Magic keyboard del iPad Pro, que recién esta semana empieza a ser revisado por los unboxers de siempre.

Y en esa mezcla de falta de Mac por un buen rato (habrán leído mis puteadas varias, primero por mi compra en Falabella, que a un día de la supuesta llegada me atrasan en 2 semanas, así que cancelé; y luego con Groupon Peixe, que simplemente me dice que «No va a llegar» el mismo día que debía llegar; dejemos esto para un post o Podcast sobre UX y e-commerce, ok?, que ayer luego de 1 mes encerrado tuve que hacer fila de 1 hora en un PC Factory a la rechucha)… en ese limbo de tener que usar mi Tablet, mi Galaxy Tab S6 que amo con todo mi geek corazón, como un verdadero computador, y ver ahora los reviews del Magic Keyboard…

Eh… Me siento profundamente decepcionado.

Me encanta el futuro de la computación. Me mata la futurólogía de los interfases, del home office y las empresas de estructura distribuida, como esa charla de TED me rayó al verla por primera vez… Pero me decepciona que todavía no llegamos. Casi, pero no.

Primero, el tablet:

Galaxy Tab S6. Mejor pantalla que el iPad Pro, con teclado increíble y lápiz gratis.

Y siento que es un despilfarro, un derroche, tener un tablet como el Samsung Tab S6, con casi tanta capacidad como un computador, con trackpad casi perfecto -pero un poco pequeño-; con lápiz espectacular para dibujar, y un form factor que me permite usarlo como computador y luego como tablet, simplemente quitándole el teclado imantado. Click. Listo. Perfecto…

Pero es un tablet. Y peor: internet cree que es un teléfono con Android. Y vuela. Ojo, es atómico… pero es un PC. O peor, es un Android. Me acostumbré a él, pero no conecta con mi iPhone, no puedo ver Apple TV Plus (meh), pero por sobre todo no tiene Keynote e iMovie, mis dos programas clave para trabajar.

Hasta ahi, ni tan terrible. Por eso duré casi 2 meses con él y sin computador. Aunque igual hay muchísimos sitios que no permiten ver paginas completas (te odio, Scotiabank; te odio LinkedIn que no me dejo actualizar mi info porque estaba en un «movil»)…

Y el Mac? Bueh:

Mi recién llegado MacBook Pro de 13″; 256GB y 2.4 GHZ.

El mac es un objeto de diseño. Exquisito. Las teclas de mariposa son un asco, pero en la version 2019 no es tan terrible (o quizás me acostumbré con el 2018?)… Y con iMovie y Keynote volví a sentir que tengo dos manos… Pero también es un derroche. Por qué estoy escribiendo esto desde el mac, si estuve 2 meses con el tablet? Claro, mejor trackpad. Mejor teclado (mas grande, al menos); iluminado. Pantalla True Tone… Y los mejores parlantes de la casa. Lejos. Los disfruto en este momento…

Pero igual, ahi queda.

No me malentiendan: Me pegué la paja enorme de estar meses investigando y mi tablet es una maravilla. Al punto de dejar el iPad. Pero no es un computador. No del todo. Y por otro lado, el mac está bien, pero me pillo constantemente a punto de usar los dedos en la pantalla.

Hay un punto medio, don Apple. Hay un lugar intermedio, don Samsung. Donde un tablet tan bueno como el iPad Pro o el Tab S6 de Samsung, pueden ser un computador. Y hay un lugar intermedio donde un MacBook Pro, puede ser más liviano, portátil y táctil. Y todavía no lo veo.

Todavia.

Mis nuevos 100,000 amigos

Hace 3 semanas, luego de 20 años prácticamente en el mismo lugar (subiendo y moviéndome en cargos, creciendo profesionalmente… pero en la misma compañía, al fin y al cabo), el CoVid y la crisis le pegaron un guadañazo terrible a mi oficina y terminé saliendo yo también. Un golpe al ego… Por un momento.

Pero luego recordé que el mismo día anterior estaba hablando con mi Coach sobre estar pegado hace rato. Y el universo se confabuló: la única forma de realmente pensar y repensar lo que quieres hacer tus próximos 20 años, es detenerse. Y detenerse en una industria en crisis, con 4 personas que mantener… es imposible.

A menos que pase algo. A menos que te salgas de ahí y tengas un colchón para darte ese lujo increíble de tener el tiempo y la tranquilidad de redefinirte. Reenfocarte a ti y tu propósito. Y eso fue justo lo que pasó. Con un virus global, que te obliga (por si lo anterior no te lo dejó claro) a sentarte. Parar. Pensar.

Para mi parar es medio imposible. Soy hiperminetico. Trabajo desde los 22 años; y eso me acostumbró a estar en muchas cosas a la vez. Varias ventanitas abiertas. Así que dije “Si mi cabeza no puede parar del todo, y por al menos 1 mes no hay reuniones ni contactos posibles por el virus… voy a hacer algo por la industria”. Y escribí esto:

Nunca me esperé llegar a casi 100.000 personas. Nunca esperé tener tan bonito recibimiento, y que tanta gente me tomara la palabra. En 5 días, he conversado con emprendedores, fotógrafos, dueños de Agencias, Relacionadores Públicos, Communities, gente de gobierno, profesionales sin pega y gente empezando. Y la sensación de que esto no va a volver a ser lo mismo, es plena y cierta.

Gente del sur. De España. De Mexico. De Lima. Gente reinventándose. Gente que se reinventó y que me dan horas de su tiempo, en consejos valiosísimos.

Me emociona. Me devuelve la fé en la gente. De esto saco humildemente dos aprendizajes muy poderosos y profundos:

1. Somos uno. Este momento terrible del mundo completo, nos ha logrado alinear como un todo. Y le ha sacado la careta a todos los egoístas… pero también ha puesto una luz sobre todos los que ayudan, apoyan; y también a quienes necesitan de nuestro apoyo.

2. Hay un antes y un después. No se si nos re-acostumbremos a 1 hora de taco. A reuniones que podrían ser un mail. A estar todo el día fuera de casa. La conexión, la transformación digital del mundo, ya es una realidad. En menos de 3 semanas.

Repito lo que he dicho últimamente en mi Podcast y lo que dije en LinkedIn: voy a estar pensando, con este freeze que me da la vida, en mis próximos 20 años. En cómo me reinvento pero, sobre todo, cómo ayudo y doy valor a lo que hago. A la industria que represento.

Porque como dice esa campaña maravillosa de Apple, “El mundo lo cambian los que están lo suficientemente locos como para creer que pueden hacerlo”.

Y claro que no es fácil. Para eso, voy a necesitar la ayuda de mucha gente. De todos ustedes. Mis 100,000 nuevos Amigos.