Leap of faith… into the ground.

Assassin`s Creed: La película. O cómo una franquicia con un storytelling ya listo, se convirtió en una sopa con demasiados ingredientes.

Los japoneneses y los italianos la tienen clara: la esencia del buen sabor, es la simpleza de los ingredientes. En las historias, es lo mismo. Con el tremendo presupuesto, la dirección de arte y los actores que se gastaron en la pelicula de Assassin`s Creed… y no fueron capaces de seguir el camino que Marvel ha demostrado que funciona tan bien: Ser majaderos con el storytelling. Atenerse a la esencia que hizo famoso la franquicia (el videojuego, en este caso) -que además tiene una historia espectacular-, y dejar que fluya.

¿Qué hacen? Lo mismo que DC Cómics: Una “reinterpretación”, que peca de ambiciosa, barroca, inconsistente y con pedazos mal pegados de lo que pudo ser un guión fantástico. Una trilogía, incluso.
Si eres un amante de la cultura pop, es como para verla igual. Hay buenos momentos y tiene una factura impecable… Pero se esperaba más. Mucho más. El guión está mal armado; tiene las clásicas inconsistencias inoperantes de una historia que se cuenta apurada (¡Assassin`s Creed es  una saga!). Al final, la historia apenas aguanta como para decir “estuvo entretenida”. Y es una pena, porque la plata y el talento estaban.

 

Una genial idea de Halloween

No podía dejar de compartirles esta genial idea que WD-40 creó para Halloween… Genial por tres cosas:

1. Porque es absolutamente propia de este producto, que sirve para evitar justamente los crujidos.

2. Por la forma de hacerlo: muy simple, muy efectivo.

3. … porque es una increíble idea! Una idea integrada parte de la premisa de: ¿Cómo ayudo a la gente? ¿Qué les doy? Solución: Hacer su experiencia de Halloween aún más divertida, a propósito de un producto que hace justamente lo contrario.

Enjoy.

Qué te pasó, Apple… antes eras chévere.

Soy un fanático de Apple desde hace años. El iPhone. El iPad. Mi maravilloso Macbook Pro… Y qué decir de mi AppleWatch… Pero este ultimo tiempo, como bien he leído en más de un artículo esta semana, Apple se ha estado quedando atrás ante Google.. y peor: ¡Ante Microsoft!

Esperamos dos años para el lanzamiento del nuevo MacBook Pro… Pero un día antes, Microsoft lanza esto: El Surface Studio.

Wow. Vieron la interfaz? ¿Y el “Studio Dial”? Eso es innovación.

Mientras, Apple hizo una desabrida presentación de… básicamente el mismo Macbook del que escribo esto, pero con una pantallita en el teclado -muy poco ergonómica- para básicamente teclear emojis.

MacBook-Pro-2.jpg

WTF, Apple.

AppleTV: Tengo el 4-Geny me fascina… pero hace rato que quiero pasarme al nuevo…  Y no. Porque Siri no funciona en Español; y la interfaz sin Siri es una mierda.

WTF, Apple.

Y el nuevo Apple Watch, es exactamente igual que el de antes, pero más rápido y a prueba de agua. El iPhone 7 es exactamente igual al de antes, pero más rápido y a prueba de agua.

¿Es Microsoft el nuevo Apple? ¿Es tiempo de salir de mi ecosistema Apple?

AMDD

01Conocí a la AMD (sin la actual D adicional) cuando llegué como Director General Creativo de MRM a fines del 2007. Cuando en Facebook todavía eramos muy pocos y mi cuenta de twitter apenas y tenía un “¿Hola, hay alguien ahí?”.
Cuando se premiaban los banners y el Community Management todavía ni existía.

Llegué a dirigir creativamente una agencia de marketing directo que había recibido la directriz global de ser la punta de flecha en el mundo digital. Y eso, en Chile del 2007, era tomar un machete e internarse en una selva en la que, por primera vez en la historia, los consumidores estaban creando senderos mucho más rápido que las empresas de comunicación.
Mi experiencia digital, de hecho, venía desde mi blog y mi gusto por la tecnología. Yo venía de McCann. De contar historias en 30 segundos. De “decirte” cosas, sin esperar feedback. Por eso, llegar al mundo del Marketing Directo, con gente acostumbrada a targetear como un láser, con campañas de nicho y “Respuesta Directa”, me enseñaron mucho más de lo que yo pensé que iba a enseñar de vuelta.
“Directo es Digital”, fue la primera columna que escribí aquí mismo. E incluso hoy, de vuelta a la “nave madre” y haciendo campañas integradas con equipos cada vez más Millennials, las premisas clave que aprendí en esos primeros días inmerso en el Marketing Directo (que ahora con Digital es un “Marketing Directo-Masivo”), se han vuelto casi un dogma para la publicidad. El preguntarse en cada campaña el “¿Y a mi qué?” del consumidor. O el diseño de experiencias más allá del estímulo publicitario.

Hoy estamos entrando al mundo de los drones, los wearables, la realidad virtual perfecta y las impresiones 3D. Tecnologías que corren cada vez más rápido, pero que lejos de dar vértigo, confirman un solo punto fijo en el horizonte: Se hizo fundamental tomarle el peso, de verdad, a palabras como “interactivo” y “engagement”. Conceptos tan manoseados, que se nos olvida lo poderosos que son. Interactivo no desde la tecnología y el “efecto wow” o la “interactividad” de mover el cursor y pase algo. Interactivo, de “yo te digo algo, pero espero una respuesta”. Interactuar. Conversar. Engagement no de palabra-gringa-que-suena-cool. Sino de “Enganchar”. Hacer algo que realmente te guste. Que haga (de nuevo) que conversemos. Respuesta directa. Tal y como cuando hacíamos que abrieras un sobre, tomaras un teléfono ó movieras una palanca.
La tecnología cambió. Y seguirá cambiando. ¡Y qué importa! Porque el cambio no es tecnológico, sino sociológico.

Muchas veces me han preguntado si es más fácil enseñarle a un “Masivo” de “Digital”, o vice- versa. Y lo cierto es que depende de muchos factores. La pasión y la curiosidad, para empezar… Pero lo que sí tengo claro es que hoy, nuevamente escribiendo una columna en la AMDD, puedo confirmar un hecho: 7 años después de que dijimos “Directo es Digital”, me alegra poder sumar otra frase: “Digital, es Masivo”.

Cristián “Ritalín” León. Vicepresidente y Director de Integración Digital de McCann Santiago

Columna publicada en Noviembre de 2014 en la revista AMDD.

Historia de dos verdades

Es la época del play. De la película desde el inicio, la pausa exactamente cuando vas al baño y la pantalla móvil. Esa que se vuelve un iPad cuando bajas a la cocina, o se achica aún más, más o menos hasta el tamaño de tu smartphone, cuando te enchufas los audífonos y te vas a tomar el metro sin tener que despegarle los ojos de encima.

Es la época del aquí y ahora. De la muerte de los tiempos muertos. Del Facebook y el cómic y la serie y tu revista en la sala de espera de tu doctor. La canción perfecta en el momento perfecto. La conexión eterna. El final del hola y el adiós.

Es la hiperconexión. Es la hipersoledad. Es la profundidad máxima de la tecnología y la simpleza pelotuda de las cabezas que ya no se aburren. Ya no piensan. Ya no miran hacia arriba y se preguntan de donde somos ni para donde vamos. 

Somos aquí, ahora. Siempre. O al menos eso puedes llegar a ser, si no apretas el avioncito en tu celular cuando te vas a dormir. O lo apagas cuando vas a sentarte a comer con tu polola. O peor: si no lo cierras, lo cortas y lo matas mientras tus hijos crecen frente a ti, con la mirada tan baja como la tuya. 

Es la época de la estupidez máxima. Es la época de las genialidades.

Elige una. 

Un cuento

LAS SÁBANAS MÁGICAS DE SEBASTIÁN.

Sebastián tiene sábanas mágicas.

Y nadie más que él lo sabe.

Cada vez que se va a acostar, luego del cuento del papá y el besito de la mamá, Sebastián se tapa y ¡wuuuush!, las sábanas lo llevan a los lugares más increíbles que podrías creer.

A veces la sábana es una cueva suave y calientita.

A través de ella, termina llegando a países llenos de robots, naves espaciales y chocolates.

Otras veces la sábana es una capa, que lo ayuda a volar muy alto, y recorrer el mundo.

Sebastián tiene una sábana mágica. Y nadie más lo sabe.

Por eso no ve la hora de que se acabe este cuento para entrar a ella y tener una nueva aventura

Ilustración Leonor Pérez

Quizup y otras cyber adicciones

En el mundo mental de un publicista, con la cabeza siempre a mil y con la obligación/deformación profesional de conocer lo último, lo nuevo y lo más, las obsesiones flash se me han vuelto una maldita y eterna recurrencia. Pegado con Batman Arkham Origins (la tercera entrega del juego de Batman para PS4 y una muy buena razón para no salir un jueves en la noche)…

… adicto a la segunda temporada de #HouseOfCards (que además cuenta con el formato Netflix de “Te paso la temporada completa, enjoy) y con Spotify –ahora en Chile, por si no lo sabían- refrescando mis orejas constantemente… lo único que me faltaba era descubrir una nota con las 10 empresas de Social Media más innovadoras del año y conocer QuizUP.
¿Qué es? Un “Plain Vanilla Game”. O, en shilensis, un “tres cucharadas y a la papa” de usabilidad, con una adicción parecida al Candy Crush. Al que, gracias a la waif, me parece que nunca enganché. Los anticuerpos de los constantes “Ayudame” en Facebook hicieron su pega.

En fin: QuizUp es una App de trivias. Fin. Y con esa sola idea, y un orden de temáticas de absolutamente lo que quieras, la caña cayó al agua y empezó a picar como locos. Les cuento, señores, del nuevo Flappy Bird. Y ojalá que su creador no frikée como el del pajarito volador, que no estoy para tiritones de manos.

Se las dejo. A ver si me acompañan en mi adicción y nos juntamos mentalmente desde nuestro celular.
Enjoy.

Review: Robocop

Como fanático del Robocop de Frank Miller y de las dos películas originales (la tercera fue un mal sueño), creo tener el derecho y deber de comentarles mi ida al cine de ayer, al estreno de Robocop:
En simple: LIKE. ¡¡Muy muy buena!!
Primero, porque la tecnología de hoy hace mucho más realista, crudo y perfecta la idea de un Hombre-Robot-Policía. Segundo, porque está diseñada de tal manera que no echa a perder a ese Robocop que tienes en la cabeza –de hecho el inicio es con canción ochentera y todo-… Y tercero, porque el guión está muy bueno. Y con la misma crítica social e ironía tan Frank Miller (Cómics).

La historia cambió un poco nada más. Sigue siendo el futuro cercano. Sigue siendo Detroit (hoy, un verdadero Gotham, no es necesario reinventar nada). Y sigue habiendo un tipo medio corrupto que quiere ganar sin importar nada (el CEO de Omnicorp y ex Batman, el siempre genial Michael Keaton)… Pero con vueltas que sólo la época de los videojuegos, los efectos realistas y el futurismo limpio y perfecto no pueden traer hoy. Una película de acción redondita. Que no tiene grandes twists ni recuécanos narrativos… pero que cumple más que bien reviviendo un clásico que los niños de los ochentas amamos; lo más importante, sin perder la esencia ni la fuerza de la idea original.
Véanla. Recomendada.